
La noticia nos sorprendía ayer. Justo cuatro meses y un día después de que Antonio Puerta dijera adiós para siempre, el escocés Phil O’‘Donnell caía desplomado momentos antes de ser sustituido en el encuentro que su equipo, el Motherwell, jugaba contra el Dundee United. Obviamente el fútbol escocés está totalmente conmocionado y de hecho este miércoles el choque que el Motherwell tenía que jugar contra el Hibernian se ha suspendido. A diferencia de Antonio, O´Donnell llegó al hospital sin signos vitales y los médicos prácticamente no pudieron hacer nada para salvar su vida.
El Motherwell estaba siendo hasta el momento el equipo revelación del campeonato escocés. A pesar de perder a su mejor jugador, el australiano McDonald, que fichaba por el Celtic el pasado verano y ahora es Pichichi con 14 goles, ha sorprendido hasta el momento a propios y extraños y con la victoria de ayer se afianzaba con claridad en el tercer puesto. Pero ya nada va a ser igual. La desaparición de su capitán pasará factura. A nivel psicológico un suceso de este tipo es muy difícil de asimilar. En el Sevilla todavía hoy hay secuelas. Y en el caso del Motherwell todavía será peor pues de hecho, su máximo goleador, David Clarkson, que ayer hizo un doblete, es sobrino de O´Neill y ni siquiera tuvo entereza para seguir en el campo cuando su tio cayó desplomado. Pidió el cambio a cinco del final temiéndose lo peor.

Uno pensaba que ya no iba a dar otra noticia de este estilo. No en el mismo año. Pero el fútbol escocés está viviendo la misma tragedia que el fútbol español. Hoy el 

