Nadie se esperaba que el Barcelona no fuera a hacerse con el Mundial de Clubes. Por mucho que se quisieran quitar presión, el Barça era el claro favorito para hacerse con el título, entre rivales muy flojos como ya los propios culés demostraron ganando 4-0 al América y con clara superioridad.
Estaba claro que la final sería contra el Internacional de Porto Alegre, el representante suramericano y con más peligro que el resto de rivales, pero de todas formas no se esperaba que pudiera plantarle cara a los de Rijkaard, y más después de haber visto la semifinal de cada uno: un Internacional rácano y flojo y un Barça demoledor. No obstante, los brasileños han sabido cómo hacer su juego para crearle problemas a los azulgrana, y finalmente culminaron su trabajo con un gol de Adriano en el minuto 81.
Tampoco es que el Internacional haya sido superior al Barça y merecedor de la victoria, pero es que los de Rijkaard tampoco, y que estos no lo hayan sido no tiene excusas. Ni jet lag, ni la dureza en el juego del rival (algo que ya se sabía antes del partido), ni mala suerte, ni un posible penalti ni nada. El Barça ha jugado mal y al igual que en el 92 el Sao Paulo le venció, hoy ha sido el Internacional el que le ha dejado sin el único título que no poseen.

Ayer dio comienzo en Japón el Mundialito de Clubes 2005. Este torneo, que se pretende anual, enfrenta a los campeones de las seis confederaciones que constituyen la FIFA. En la primera fase se enfrentan entre sí a vida o muerte los cuatro equipos más débiles, y los vencedores deberán a su vez jugársela con los campeones de Europa y América. La final se disputará el próximo domingo en el Estadio Internacional de Yokohama.
En la ciudad de Panamá, organizado por la Federación de ese país, se realizó un Torneo cuadrangular con el pomposo rótulo de “

