
Viendo el clásico disputado entre Inter y Juventus, hay que proponer un nuevo sinónimo al término “batalla”. Después de lo visto hoy en San Siro, ha quedado demostrado que tanto “batalla” como “partido de fútbol” pueden significar la misma cosa. El partido ha sido tremendo. Con dos equipos que arriesgaban, incluso el visitante juventino aún más que los locales, que luchaban cualquier balón, se entregaban al esférico, hacían lo que fuera por tocarlo: mordían, pegaban, agarraban. Incluso el espectador que lo haya visto desde casa ha terminado con las piernas destrozadas de tanta tensión.
Entre tanta pelea, codazos asesinos y choques desmesurados, Muntari ha conseguido el único gol del partido. Un tanto que al final parecía merecido, justo, y sobre todo muy agradecido. Tanto esfuerzo no podía quedar en vano para los dos conjuntos. Alguien tenía que sentirse totalmente satisfecho. Y le ha tocado a los nerazurri, que afianzan aún más el liderato de la clasificación, algo que va a costar mucho quitarles.




