Más allá de los empates que nuestros dos representantes en la Liga de Campeones cosecharon en la jornada de este martes (sin tener nada que ver el uno con el otro), el resto de encuentros nos ha dejado con varios resultados que serían convenientes enfatizar.
Por ejemplo, el más que meritorio empate del Anorthosis con todo un Inter de Milán en el que últimamente José Mourinho está dando demasiado que hablar. Los chipriotas, que se están convirtiendo en una de las revelaciones del torneo, sólo dejaron escapar los tres puntos porque un viejo rockero como Julio Cruz, al que su técnico levantó el castigo por no hacer caso a sus indicaciones ante el Genoa, marcó el 3-3 cuando restaban nueve minutos para la conclusión. La proeza de este archidesconocido club que por primera vez disputa una fase final de la Champions todavía es prolongable, pues ocupa la segunda plaza de su grupo, sólo superado por su rival de anoche. El Panathinaikos, encuadrado en su mismo grupo (H) apabulló al Werder en Bremen (0-3) en otra de las sorpresas de la jornada y ambos también disponen de posibilidades de estar en octavos.


La última jornada de la L1 ofrecía el clásico por excelencia del fútbol francés. Olympique de Marsella y PSG se enfrentaban en el Velodrome añorando tiempos mejores. Tras el gol de Rothen, Taiwo y Niang daban la vuelta al marcador y acercaban al Marsella a los puestos de cabeza. En París, mientras tanto, se preparan para afrontar un final de liga difícil. El derby estuvo marcado por la tensión que le caracteriza, esa que ha forjado una enemistad que hoy parece ancestral, pero que es más reciente e interesada de lo que podría parecer.
La próxima Copa de África va a suponer una autentica convulsión en el desarrollo de las mejores ligas del continente europeo. Los mejores equipos de Inglaterra, Italia o la propia España sufrirán las ausencias de algunos de sus mejores jugadores. Pero sin duda ningún campeonato sufre las consecuencias de esta diáspora con la misma virulencia que la L1 francesa. Hasta catorce equipos sufrirán la pérdida de jugadores titulares la próxima semana con motivo de la competición africana.
A menos de diez días del comienzo de la Copa de África, el público europeo tiene claras una serie de referencias: Eto´o, Essien, Kanouté, Drogba o Mikel. Ellos son las vedettes de la competición, con un prestigio ya consolidado en las grandes ligas. Referentes de sus selecciones hasta el punto de condicionar la preparación para contar con su concurso (como está ocurriendo con
El grupo D se presenta como el más abierto de la competición, las cuatro selecciones parten con opciones reales de clasificarse para cuartos. Tres participantes del pasado mundial, Suráfrica, Angola y Túnez, y una selección repleta de jóvenes talentos como Senegal. Incierto y excitante desenlace el que puede deparar este grupo.

