
Mañana hace veinte días que has dejado de ser presidente del Pontevedra C.F. Yo me niego, no lo acepto. No me acabo de creer que uno de los mejores presidentes que ha tenido el club gallego haya tirado la toalla. Simplemente no me entra en la cabeza. Como si de un mal sueño deseo despertarme o como si un buen amigo se fuera muy lejos para no volver jamás.
Se va el mejor presidente que mis ojos han visto. El que ha conseguido llevar a un histórico a Segunda División después de treinta años. El que hizo creer a la tercera edad que volverían aquellos tiempos pasados. El que revolucionó la institución cuando allá por el dos mil uno cogió la nave y pasó de ser un club medio de Segunda B a uno de los mejores, por no decir el mejor. El que hizo del Pontevedra un club respetado y admirado en Galicia y sobre todo fuera de ella. El que se dejó su tiempo, el bolsillo y todas las ganas por llevarlo a Primera. Gracias Nino porque siempre has estado a la altura de una exigente afición, y quien diga que hay alguna más apasionada en cualquiera de los cuatro grupos de Segunda B miente. Y sí, sé que el Cádiz está en la misma categoría.



