'Txingurri' Valverde, el sexto en caer
A veces en el fútbol ocurren cosas difíciles de entender. Por ejemplo, que Ernesto Valverde, un técnico cuyas credenciales se basan en su apuesta por un fútbol atractivo, no haya cuajado en el Villarreal, el equipo español que mejor ha jugado al fútbol durante los últimos años —a excepción del Barcelona—. Veinte jornadas le ha durado el crédito: este domingo fue destituido después de que Osasuna venciera 0-2 en El Madrigal. No se caracteriza el club amarillo por su impaciencia, pero disputada la mitad del Campeonato el Villarreal se encuentra décimo en la clasificación, prácticamente en la nada de la Liga, y en la Copa del Rey, el Celta le dejó en la estocada en los octavos, tras vencer 0-1 en tierras castellonenses. Resultados nada halagüeños. En la Europa League, eso sí, está en los dieciseisavos, donde se medirá al Wolfsburgo alemán.
Valverde llegó al Villarreal como recambio de Manuel Pellegrini. Difícil tarea. El entrenador chileno ha dejado grandes temporadas en la comarca de la Plana Baja, con hitos como la semifinal de la Liga de Campeones ante el Arsenal en la campaña 2005-06, con aquel desgraciado penalti que Lehman detuvo a Riquelme, o el subcampeonato liguero en el curso 2007-08, cuando sacó diez puntos al Barça, tercer clasificado. Por todo, la misión de Valverde iba acompañada de una exigencia brutal, aunque hubiese sido suficiente obtener buenos resultados en la Liga para mantenerse en el puesto.










