
La posibilidad de ganar, aunque no lo parezca, también existe para Racing. Es difícil que los hinchas de un equipo grande, del primer equipo que ganó la Intercontinental para Argentina en los tiempos de José y el Chango Cárdenas, tengan que acostumbrarse a la derrota como norma, a no esperar nada en los clásicos, en los cruces con los históricos rivales que ya están varios pasos por delante. Este sábado la parte albiceleste de Avellaneda retomó el orgullo, tumbando a un River que llegaba al Cilindro con la firme intención de hacerse con el liderato. River quería ganar, Pipo Gorosito, su técnico, se jugaba algo más de tres puntos con Caruso Lombardi, entrenador racinguista, por un pique que tienen ambos desde hace unos años por sus respectivas etapas en Argentinos… Todos querían ganar y finalmente los tres puntos se quedaron en cancha académica, gracias al espíritu guerrero que de unas fechas atrás vienen mostrando los de Avellaneda, prueba evidente de que la mano de Lombardi comienza a notarse,
Racing no tiene figuras, más allá de que sí cuenta con varios chavales que tiene muchísimo futuro, como Claudio Yacob o Zuculini, y hombres que en teoría deben de romperla, fichajes que si se acoplan eleverán el nivel común como Rubén Ramírez, Vigneri o Castromán. El caso es que la Acadé gana con coraje, a puro pundonor… Es el sello de Caruso en el banco, un especialista en exprimir equipos hasta la última gota. Así ganó Racing a River, con garra y, todo hay que decirlo, con un Pablo Migliore, espectacular bajo palos. Es curiosa la historia de Migliore. Este guardameta, alto y discretito, vino de Boca el pasado verano. En la ribera apenas había tenido oportunidad y fichar por Racing se antojaba como una revancha personal. El problema era que tenía por delante a Gustavo Campaugnolo, mítico donde los haya en el Cilindro. Sin embargo, el evidente bajo nivel de este cancerbero, que está claramente para colgar los guantes, le ha dado el sitio a Migliore y ha sido contra River, posiblemente contra su rival más rival por su pasado xeneize, cuando más ha brillado, cuajando un tremendo partidazo y salvando la victoria en el tramo final con dos intervenciones excepcionales.



