De antemano se trataba de uno de los partidos menos llamativos de la jornada, pero el choque entre Sporting de Gijón y Osasuna en ‘El Molinón’ resultó ser uno de los encuentros más vibrantes de la jornada, por diversos ingredientes.
Uno de ellos fue la alternancia en el marcador. El Sporting se adelantó con un golazo de Miguel de las Cuevas, pero Osasuna le dió la vuelta después de que Nekounam transformara un penalti y Vadócz hiciera el segundo. Pero el punto de inflexión llegó cuando Manolo Preciado introdujo en el campo al héroe del ascenso, Kike Mateo. Probablemente el futbolista más querido por la afición rojiblanca, que ya no cuenta con tantos minutos e incluso estuvo a punto de irse al Celta de Vigo en el mercado de invierno, pero que ayer volvió a poner a ‘El Molinón’ en pie. Primero con un excelente pase de gol que culminaría David Barral para poner el empate, y luego provocando el penalti que transformaría acto seguido Diego Castro para poner el definitivo 3-2 en el marcador.
En ese penalti fue donde se produjo la imagen del partido. Convertirlo daba la victoria al Sporting, y la victoria le daba una ventaja de 11 puntos con el descenso. Un colchón magnífico a estas alturas. El encargado de lanzarlo, Diego Castro. Para los que no le conozcan demasiado bien, haremos una breve presentación diciendo que se trata del futbolista estrella del Sporting. El jugador con más talento, clase y magia de cuantos dispone Preciado. Esta temporada está siendo la de su absoluta confirmación, llevando el peso del ataque rojiblanco hasta el punto de que con sus 9 goles, es actualmente el centrocampista más goleador de la Liga.



