
Leemos este sábado en algunos medios de comunicación que 30 ultras del Estrella Roja, armados hasta los dientes, se han cargado hasta 20 coches de sus propios futbolistas, aparcados en los alrededores del Marakana. La plantilla estaba reunida con el nuevo entrenador en los vestuarios mientras ocurrieron todos estos incidentes, que son fruto del intenso y creciente malestar que hay en la afición cigani por el horrible comienzo del que en 1991 fuera campeón de Europa.
Después de tres jornadas, el Estrella Roja es colista, con sólo un punto logrado y ningún gol a favor. Pero ni siquiera eso es lo peor. Incluso más humillante ha sido caer eliminado en la fase previa de la UEFA ante un equipo bastante inferior como el Apoel. La situación es crítica y de hecho ya se ha cobrado el cargo de Zdenek Zeman. Su sustituto esCedomir Janevski, otrora un discreto defensa central macedonio que llegó a ser internacional y que a sus 46 años afronta su primer reto importante en los banquillos. La patata que tiene entre manos, obviamente, le puede achicharrar.

Este pasado fin de semana ha ocurrido una cosa que debe hacernos reflexionar. Sitúense en Belgrado, donde Partizan y Estrella Roja mantienen una rivalidad encarnizada, un duelo a cuchillo que incluso alcanzó en su día connotaciones políticas.

