
Quien la lleva la entiende, dice el refranero popular. En ocasiones el problema es que el que la lleva no tiene ni la menor idea. En este caso, sin embargo, el que la lleva es un hombre de fútbol de los pies a la cabeza y sus motivos tendrá para tomar una decisión que rompe con su tradicional política deportiva. Hablo de Patxi Izco, en mi opinión uno de los presidentes modelos en el fútbol español, que se ha cargado al Cuco Ziganda, después de que Osasuna no haya cuajado un arranque de Liga muy alentador.
Osasuna no ha logrado ganar en este arranque de campeonato, pero sí ha sumado cuatro empates en seis jornadas, que tampoco está mal. La decisión de destituir a Ziganda es cuanto menos controvertida, porque en los últimos once años nunca se había recurrido a esta medida en Pamplona. Si por algo se ha caracterizado Izco en su trayectoria, ha sido por dar confianza total a todos sus técnicos. Los inicios de Aguirre no fueron fáciles, Patxi hizo oídos sordos a las críticas y los resultados acabaron llegando. Con Ziganda pasó algo similar. No comenzó muy bien Osasuna bajo su mando pero luego llegó a las semifinales de la UEFA. El año pasado el equipo sufrió más pero, ciertamente, lo que hay en el Reyno de Navarra no da para mucho.



A pesar de que no es políticamente correcto decirlo, a veces los triunfos tienen nombres propios. Eso es así. El Osasuna derrotó ayer a uno de los favoritos para hacerse con la UEFA. Mandó a su casa ni más ni menos que al Glasgow Rangers, que hace unos meses se frotaba las manos soñando con jugar la final en su ciudad. Pues va a ser que no. 

