
Obviamente la información está sustentada en unas sólidas fuentes. El Mundo no vende una noticia de Cristiano Ronaldo y el Real Madrid, así porque sí. El Mundo escribe lo que le cuentan directivos del club merengue, en concreto, Pedro Trapote, hombre de confianza de Ramón Calderón. El Mundo afirma, en función de lo que le aseguran desde la planta noble del Santiago Bernabéu, que el Madrid y el crack del United lo tienen hecho para el próximo verano y que el Manchester acepta el traspaso. Todo esto sale justo cuando el conjunto dirigido por Juande Ramos encadena tres derrotas consecutivas en Liga y se da públicamente por satisfecho con aguantar al Barça durante 80 minutos.
Sea cierta o no la noticia, estamos ante una nueva cortina de humo que amenaza con ahogar al madridismo. Sacar en pleno mes de diciembre a relucir el nombre de Cristiano Ronaldo, después de haber jugado a verdad y mentira durante todo el verano, se traduce claramente en otro intento más por desviar la atención de la afición, otro esperpéntico capítulo de la historia de un presidente que perdió el Norte hace tiempo. El Madrid se ha convertido en un circo donde todo vale con tal de que los dedos acusadores no lleguen al palco.



