Cuando a un equipo le va mal en los terrenos de juego, al final también le va mal fuera de ellos. Las cosas se tuercen a todos los niveles, como le está pasando ahora al Real Zaragoza. Un equipo hecho para pelear por los puestos europeos de la tabla, pero que en lo que llevamos de temporada no termina de arrancar.
Los resultados no acompañan en la medida de lo esperado, el equipo ya no practica ese fútbol espectacular de la temporada pasada, los jugadores no tienen la misma actitud... A Víctor Fernández se le va todo de las manos mientras la afición se pone nerviosa, al igual que los jugadores. Ejemplo de ello es D’Alessandro, que en una semana ha tenido dos graves altercados. Primero una riña con Aimar, y ayer Víctor le mandó a la ducha.
¿Por qué? El argentino preguntó al técnico que cuando iban a entrenar todos (lo decía por Aimar, gran protegido de Víctor, que se pierde más de un entrenamiento). Este le mandó a la ducha mientras el jugador le recriminaba que él era el culpable de todo.
De siempre se ha sabido que D’Alessandro es un jugador conflictivo. Si no fuera por su difícil carácter seguramente habría sido un mejor jugador. No podemos aplaudir su acción, ya que esté de acuerdo o no, siempre debe acatar las órdenes del entrenador. Sus comentarios estaban totalmente fuera de lugar y son un flaco favor para el equipo. Pero partiendo de estas premisas, he de decir que estoy de acuerdo con parte del mensaje de Andrés, aunque para nada en las formas.




