
El codazo de Tassotti, el fallo de Salinas ante Pagliuca, el ilusionante gol de Caminero y la decisiva clase de Roberto Baggio son algunos de los fotogramas de la última vez que Italia venció a España. Por supuesto fue en aquellos cuartos de final del Mundial de 1994. Y es que la ya comentada diferencia de competitividad entre uno y otro conjunto también se muestra en la frialdad de las cifras. De 27 encuentros entre ambas naciones, los italianos se han impuesto en nueve ocasiones, los españoles en siete y ha habido once empates. Sin embargo, Italia nunca ha perdido contra España en competición oficial.
La Italia de Donadoni, técnico con el que la afición se ha reconciliado con el juego de su selección, llega en forma. Tras un renqueante inicio en la fase de clasificación para la Eurocopa, con el empate ante Lituania y la derrota en Francia como principales momentos de crisis, la squadra azzurra reaccionó para terminar líder de su grupo, tras una buena serie de nueve victorias y un empate. El técnico por su parte, ha demostrado en los últimos días su ambición al rechazar una oferta de renovación de contrato por parte de la Federación Italiana que consideraba insuficiente, condicionada a que el campeón del mundo llega al menos a las semifinales de la Eurocopa.

Cuando se llegaba a las postrimerías del encuentro en San Siro, con empate a cero en el marcador y tras un partido dominado de principio a fin por el Arsenal, cualquiera podía esperar el desenlace tantas veces acontecido cuando un equipo italiano es el protagonista. Cual película que hayamos visto hasta la saciedad, imaginábamos a Inzaghi o similar mandando el balón a la red de Almunia en el último suspiro.
Viajaba la Roma a Milan con la importantísima baja de su buque insignia Francesco Totti, pero confiada ante su buen momento de forma en general y al creciente olfato de Mirko Vučinić, jugador del que hace tiempo que pienso dedicarle un post. No ha decepcionado el montenegrino, sin duda uno de los mejores rematadores de la actualidad, y su solitario gol hunde más a los de Ancelotti (0-1). El Milan esperaba con la espada de gladiador sacada tras haber dado buena cuenta del Shakhtar Donetsk en la última jornada de Champions, pero con un pobre bagaje liguero en el viejo San Siro que hoy ha terminado abroncando a los suyos.
Partido típico de Liga de Campeones el que se pudo vivir la pasada noche en San Siro entre Milan y Bayern de Munich: goles, tensión, gran ambiente, y continuos cambios de guión. Al final, empate a dos. Un resultado espléndido para el Bayern, y pésimo para el Milan, que ahora deberá visitar tierra alemana en busca de la victoria. Los de Ancelotti no apuntillaron al conjunto bávaro, y estos se aprovecharon como hicieron en octavos frente al Real Madrid, teniendo fe hasta el último suspiro.

