
El titular de este post resulta algo obvio, lo reconozco. Resulta evidente que Platini no es Villar y que Villar no es Platini. Existen amplias diferencias entre ambos, tanto como ex futbolistas como en lo que respecta a su forma de dirigir las instituciones que presiden. La permisividad de uno se vuelve inflexibilidad en el otro. Para el francés, como ha sido siempre para la UEFA, las normas se cumplen siempre y no caben recursos a otras instancias, porque en cierta medida se desprestigia al máximo organismo futbolístico continental, que él preside. En España ya sabemos que con facilidad se mide con dobles raseros, que acudir a la justicia ordinaria para resolver pleitos no está mal visto. Al menos, en algunos casos. Pero en Europa eso no es así y Ramón Calderón debería saberlo.
Publican la mayoría de los medios que en caso de que el Comité de Control de la UEFA y el Comité de Apelación le denieguen la inscripción de Diarrá y Huntelaar, el club blanco acudirá al Tribunal de Arbitraje Deportivo para evitar que uno de sus dos fichajes invernales se quede fuera de la Liga de Campeones. Lo lógico es que el TAS tampoco le dé la razón a los blancos, aunque desde Concha Espina parecen convencidos en los argumentos de sus recursos. En cualquier caso, falle lo que falle el TAS, resulta evidente que desafiar a la UEFA y no acatar sus normas es un peligroso riesgo que el Madrid se dispone a correr.







