
La victoria (2-1) ante del Albacete frente al Atlético de Madrid el pasado jueves es el ejemplo a seguir que varios de los modestos que todavía siguen en la Copa del Rey tendrán como referencia esta noche en el mal denominado torneo del K.O. Porque si fuese así, el conjunto manchego estaría ya en octavos de final, pero este sistema copero, que hace que las eliminatorias se disputen a doble partido (el de vuelta, además, en el campo del grande), impiden en muchas ocasiones que haya bombas como la posible eliminación colchonera.
Después de que el Oviedo perdiera ante el Athletic y L’Hospitalet hiciera lo propio ante el Barcelona en los partidos adelantados, el grueso de la ida de los dieciseisavos de final se disputa este martes. Mientras que hay modestos que buscarán la gloria o, sencillamente, mejorar sus arcas a costa de la presencia de un conjunto de renombre, otros, los otros modestos (o no tanto) de la máxima categoría de nuestro fútbol buscarán en la Copa del Rey esa válvula de escape que les permita lograr un título a las a veces, desérticas vitrinas.

El Betis ha sido el gran beneficiado de la 29ª jornada en la Segunda División. El sábado ganó en Girona (0-1) y arrebata el segundo puesto al Celta, que cayó en casa con el Villarreal B (0-1); intercambian pues sus papeles después de siete jornadas en que los vigueses pisaron la zona de ascenso directo y los sevillanos, la de promoción a Primera. Rubén Castro, con un testarazo a la salida de un córner, marcó el gol de la victoria bética en Montilivi a quince minutos del final. En Balaídos, fue precisamente un vigués quien castigó al equipo de su ciudad natal: Iago Falqué derrotó con su tanto al Celta justo cuando el filial amarillo encaraba el partido con un hombre menos.






