
Me gustan los jugadores como Niko Kranjčar, criados en el buen toque de balón, que se mueven como pez en el agua en la media punta, que confían en su habilidad más que en su potencia para superar las líneas rivales. Sin embargo en el último encuentro del Porstmouth ante el Manchester City, al croata lo vi out del partido, demasiado falto de balón, aquello que nutre de vida y utilidad a este tipo de jugadores. Es un mal que afecta muy a menudo a estos futbolistas.
Tal vez el centrocampista tuviera la cabeza puesta en los últimos movimientos de mercado, y es que a última hora se cerró el fichaje de Kranjčar con el Tottenham a cambio de 2,5 millones de libras, convirtiéndose en el tercer refuerzo que llega al equipo de Harry Redknapp directamente desde el Portsmouth, ya que antes habían dado el mismo paso los delanteros Jermain Defoe y Peter Crouch.



