
Visto lo visto, por lo no aburrido y vistoso que ha estado el partido de ida de la Supercopa 2008, todos los partidos de pretemporada deberían convertirlos en amistosos oficiales con título en juego. De este modo, el empacho de partidos amistosos a los que nos someten los clubes y las televisiones para hacer caja, no significarían pasar por una experiencia que no le desearías ni al peor de tus enemigos.
No es que el Real Madrid haya hecho un buen partido, siendo generosos con el término bueno, pero al menos ha mantenido las virtudes de antaño, una pegada descomunal en dos buenos goles, sin ser generoso, de Van Nilsteroy. Con un segundo gol tras jugada de Robben, rememorando al extremo que maravilló en la Eurocopa de Portugal con Holanda, que le hace a uno preguntarse el empecinamiento de Schuster con Robinho. Cierto que se puede hablar de actuar con mano izquierda, pero las cosas como son, el holandés ahora mismo marca la diferencia, y el brasileño no está para nadie. Dicho esto, y pese a la pegada, al Real Madrid se le puede volver en contra aquel dicho que recordaba que en el país de los ciegos, el tuerto es el rey. La regla no escrita por la que el Real Madrid ganó la liga pasada: fue el menos malo.



