
Si ya de por sí el Atlético de Madrid es un club peculiar y últimamente demasiado familiarizado con el caos, en estos días toda la actualidad referente a los defensores de su portería está superando los límites. Pero no me refiero solamente a la alternancia en la titularidad entre Sergio Asenjo y David De Gea. Eso es un tema aparte que no voy a tratar con profundidad, aunque si me gustaría aprovechar el momento para señalar que el guardameta es un puesto demasiado delicado como para andar repartiendo minutos.
Lo que me ha llamado la atención es la forma en la que ayer sus respectivos agentes salían a la palestra para, lejos de sus pretensiones, dejar patente que los representantes son uno de los factores más ventajistas, interesados y redundantes del mundo del fútbol.
“Sergio no ha hecho las cosas mal para que le den este palo, pero bueno ha sido una decisión del míster, que parece que no confía en él ahora porque antes sí lo ha hecho. Además, me parece que después de tres partidos ganados cambiar al portero pues no lo sé, es una decisión de Quique que respeto, pero no comparto [...] Desde mi punto de vista, algo parcial, aunque intento ser objetivo, creo que ha estado rindiendo a un nivel más que aceptable. Ahora parece ser que tiene algún problema con los aficionados del Atlético de Madrid que le están de alguna forma ‘acosando’ y digo lo de acosando entre comillas. Pero esto es ley de vida, es muy joven y tiene que seguir su camino y continuar aprendiendo”.



