Hace poco más de un mes escribí un post sobre el segundo filial merengue. Comentaba las dificultades del entrenador de entonces para encontrar soluciones a una compleja situación. A la semana siguiente dejaba el banquillo, que no el club, en beneficio de Alberto Toril. Fue mano de santo. Unas jornadas después el equipo se alejaba de los puestos de descenso y se situaba por encima de mitad de tabla. Transmiten buenas sensaciones y han recuperado, para beneficio del equipo y el futuro Castilla, a jugadores fundamentales, que estaban muy por debajo de su nivel.
Leo una entrevista de Alberto Toril y hace bien en destacar la calidad de los suyos. No pongo en duda que si llega a coger al equipo desde la jornada uno ahora mismo estaría en posiciones privilegiadas. El nuevo entrenador da otra sensación, ha cogido al equipo en una situación complicada y ha sabido ganar y jugar bien con poco tiempo al frente. En el momento que ha realizado el primer entrenamiento como técnico se ha dado cuenta del potencial del equipo, por aquel entonces ha dicho lo mismo que dijo ayer, que hacía falta que los futbolistas se creyeran lo bueno que son y no lo que reflejaba la tabla.



