
Un problema en los isquiotibiales de su pierna derecha, sufrido en la semifinal ante Rusia, impidió a David Villa estar en la final de la Eurocopa de 2008. Y aunque el asturiano había compartido delantera con Fernando Torres en anteriores envites, la ausencia del Guaje, máximo goleador de la Roja, provocó que Luis Aragonés tuviera que modificar sus planes de cara a la final y su disposición táctica, pasando de la dupla atacante a la entrada en el centro del campo de Cesc Fàbregas. El Niño se quedó solo arriba, pero tardó poco más de media hora en cumplir su cometido.
Fernando Torres aprovechó un pase de Xavi, la empanada de Lahm y Lehmann y su clase para picar el balón por encima del veterano guardameta alemán. Minutos antes ya la había tenido, pero su testarazo se topó con la madera. El valor de ese gol elevó al cielo del viejo Prater de Viena un título que se resistía desde 1964 y un maleficio para el combinado nacional que parecía no tener techo después de los constantes y sonados fracasos precedentes. Desde ese día, el ariete fuenlabreño pasó a formar parte del imaginario colectivo. Su tanto, que valió un título, inició un camino de vino rosas que aún hoy perdura en la Selección.



Es importante tener esto en cuenta, sobre todo para el vital partido que deberán jugar el próximo domingo la República Checa y Turquía, y quién será el clasificado. Antiguamente, y con ello me refiero a todos los campeonatos salvo éste, si dos equipos terminaban empatados en puntos al concluir la primera fase, se miraban las normas y se buscaba el desempate, resultado del enfrentamiento entre ambos equipos, total de goles, diferencia de goles, goles a favor, goles en contra… así hasta que la suerte decidiese el clasificado con el lanzamiento de una moneda, si ambas selecciones estaban empatadas en todo. Eso era hasta esta Eurocopa, que instauró una nueva norma: si dos selecciones acaban empatadas a todo, en los criterios para decidir los desempates, y se enfrentan en el último partido, como el partido acabe en empate, habrá una tanda de penaltis al finalizar el tiempo reglamentario, y siempre y cuando no haya un triple empate a puntos entre selecciones.
Ha sido difícil decantarse hoy por el nombre del día porque tanto Deco como su compañero Cristiano Ronaldo han hecho méritos para serlo, aunque finalmente ha sido el todavía jugador del Barcelona y no el objetivo del Real Madrid el elegido.



