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	<title>Notas de Fútbol</title>
	<link>http://www.notasdefutbol.com</link>
	<description>Weblog colectivo dedicado al mundo del fútbol y todo lo que le rodea.</description>
	<pubDate>Tue, 22 Apr 2008 22:59:43 GMT</pubDate>
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      <title><![CDATA[FCB - Manchester United, desde el fondo los verás llegar]]></title>
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      <pubDate>Tue, 22 Apr 2008 22:59:43 GMT</pubDate>
      <author>Daniel Cana Moya</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="izquierda" id="image11402" src="http://img.notasdefutbol.com/2008/04/yorkecole.jpg" class="centro" alt="yorkecole.jpg" />Me váis a permitir que en esta ocasión la previa venga en clave personal. Fue hace casi diez años. Liga de Campeones de la temporada 1998/1999. El <strong>FC Barcelona</strong> había quedado encuadrado en el grupo más difícil, con el <strong>Bayern Munich</strong> y el <strong>Manchester United</strong>. </p>

	<p>El equipo azulgrana ganó la Liga el año anterior, y también la ganaría en ese curso, pero en Europa todo costaba mucho más. <strong>Van Gaal</strong> dirigía desde el banquillo con mano de hierro, <strong>Núñez</strong> y <strong>Gaspart</strong> contemporizaban desde la directiva, y <strong>Guardiola</strong>, <strong>Figo</strong>, <strong>Luis Enrique</strong>, <strong>Kluivert</strong>, <strong>Anderson</strong>, <strong>Giovani</strong> y <strong>Rivaldo</strong> ponían el talento en el césped. </p>

	<p>Cuando se jugó aquel partido, el Barça ya había ganado en el campo del Brondby (el cuarto miembro del grupo), había perdido los dos partidos por la mínima ante el Bayern y había empatado en <strong>Old Trafford</strong> a tres goles en un gran partido. Llegaba a la cita con cuatro puntos, por ocho del United y siete de los alemanes. Situación crítica y victoria obligada, y más aún cuando en la edición del año anterior el equipo había quedado eliminado en el grupo clasificándose último por detrás de <strong>Dynamo de Kiev</strong>, <strong>PSV Eindhoven</strong> y <strong>Newcastle</strong>, y encima el <strong>Real Madrid</strong> logró la <em>Séptima</em> en Amsterdam.</p>

	<p><a name="more"></a>La oportunidad de asistir al <strong>Camp Nou</strong> se presentó casi de repente, pocos días antes. Una conversación casi banal con mi amigo barcelonés Ángel Muñoz, socio del club casi en retirada por el poco enganche del equipo y recientes obligaciones familiares, y el ofrecimiento estaba hecho. Yo, en Madrid a seiscientos kilómetros, y sin apenas tiempo para prepararlo todo. Por entonces ya se me había despertado la admiración por el fútbol inglés y más concretamente por el United. Sabía perfectamente quién era <strong>Alex Ferguson</strong>, la historia de sus <strong>Fergie Babes</strong> que ya despuntaban, y cómo habían liderado aquel equipo años atrás <strong>Bryan Robson</strong>, <strong>Paul Ince</strong>, <strong>Gary Pallister</strong> o <strong>Steve Bruce</strong>, por no hablar de los dos goles de <strong>Mark Hughes</strong> a <strong>Busquets</strong> en la final de la Recopa de 1990.</p>

	<p>Conseguido el permiso materno a regañadientes, y con la conseguiente subvención económica, compraba un billete de tren, sólo de ida, ajustaba las prácticas en la universidad y estaba listo para pasar unos días en Barcelona. Podría hacer muchas cosas, pero sólo pensaba en visitar por primera vez el Camp Nou.</p>

	<p>Llegó el día D. Mi amigo tenía un abono en el Gol, cerca de los Boixos Nois y un par de metros de la portería. He leído sobre su leyenda negra de los años 80, pero lo cierto es que yo no vi violencia por ningún sitio. Eso sí, había que animar sin parar o la gente te miraba de reojo. Pero eso fue unos veinte minutos aproximadamente después de que consiguiera recuperarme del shock de entrar en el Estadio. Aún medio vacío, casi una hora antes del inicio del partido, aquello era impresionante. Enorme, mirabas hacia arriba y seguía habiendo grada. Sin embargo, lo que no consigo olvidar, y sonará cursi, es el olor de la hierba. Nunca había percibido nada igual. Era césped mojado, claro, pero olía a otra cosa. A pasión, a autencidad, a los sueños de adolescente con tu equipo. No sé si también a victoria como decía <strong>Robert Duvall</strong> en <strong>Apocalypse Now</strong>, pero me impactó.</p>

	<p>Por fin comenzó el partido. Ver tan cerca a <strong>Schmeichel</strong>, tan enorme, producía respeto. La gente ni se metía con él, quizá por si se giraba. El ambiente era bueno, pero el estadio no estaba lleno, y te podías mover con cierta facilidad por el fondo. Dos minutos y <strong>Sonny Anderson</strong> enchufa a la red..gol y el sueño sigue vivo. La realidad que siguió después fue una exhibición de un equipo tremendo, dirigido por <strong>Keane</strong> y <strong>Scholes</strong>, con <strong>Beckham</strong> y <strong>Giggs</strong> martilleando por las bandas, y una delantera temible: <strong>Yorke</strong> y <strong>Cole</strong>, inolvidables. Era tremendo percibir el siseo y casi el silencio de la grada cuando los dos se ponían a tirar paredes y en cuatro toques liquidaban la defensa azulgrana (sé que aquel día jugó <strong>Okunowo</strong>, sí, no es broma, y si no recuerdo mal <strong>Pellegrino</strong> y <strong>Frank de Boer</strong>) y llegaban a <strong>Hesp</strong>. Verlos llegar desde nuestra posición en el fondo, de manera directa y frontal, como búfalos, suponía tener una sensación cercana al miedo físico en un campo de fútbol.</p>

	<p>Sólo las genialidades de <strong>Rivaldo</strong> evitaron la derrota: otro empate a tres, el último gol tras una gran chilena cuya repetición televisiva con las llamadas por entonces cámaras superlentas mostró toda mi euforia a millones de espectadores que quisieran verme. !Mi primer partido y ya estaba en tv!</p>

	<p>Eso ya fue lo de menos. El equipo fue eliminado otra vez a las primeras de cambio, pese a la ovación comprensiva de todo el público, y el United mostró el poderío que le llevaría meses más tarde, en el mismo escenario, a ganar su segunda Copa de Europa en la célebre final ante el Bayern con los goles postreros de <strong>Sheringham</strong> y <strong>Solsjkaer</strong>. </p>

	<p>Por entonces yo ya había visto partidos en el <strong>Bernabéu</strong> y en el <strong>Vicente Calderón</strong>. Después vinieron más partidos en el Camp Nou, en <strong>San Mamés</strong>, en <strong>Stamford Bridge</strong>. Derrotas, victorias, títulos. Pero nada comparable como aquel día en que un delantero inglés y otro de Trinidad y Tobago dispersaron por toda Barcelona <strong>el olor del verdadero fútbol</strong>.</p>


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      <title><![CDATA[En Canaletas no se baila samba]]></title>
      <link>http://www.notasdefutbol.com/2008/03/28-en-canaletas-no-se-baila-samba</link>
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      <pubDate>Fri, 28 Mar 2008 17:19:31 GMT</pubDate>
      <author>Enrique Vaquerizo</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="derecha" id=image11087 alt=Ronaldinho src="http://img.notasdefutbol.com/2008/03/Ronaldinho.jpg" />Durante las últimas semanas la situación de Ronaldinho en el Barcelona está alcanzando la categoría de sainete. Las continuas deserciones del jugador, la plaga de misteriosas lesiones unidas a las amenazas de su hermanísimo, <strong>parecen situar al Gaucho fuera del Barcelona la próxima temporada</strong>. Vertiginoso descenso a los infiernos de un jugador que hace dos años era aclamado en el Bernabeu y elevado como el Cristo del Corcovado a los altares del barcelonismo.</p>

	<p>La casi segura <strong>marcha de Ronaldinho por la puerta de atrás de Can Barça provoca una sensación de “deja vu”</strong>. Los filósofos griegos como Anaximandro explicaban los ciclos de la historia, mediante el mito del eterno retorno. Ese eterno retorno explica buena parte de los últimos quince años de historia del club. El Barcelona descubre mesias brasileño, club y jugador viven un idilio apasionado y fecundo con Balón de Oro y títulos  incluidos, para acabar con ruidos de platos rotos, cuernos y maletas tiradas por la ventana.<a name="more"></a></p>

	<p>Romario, Ronaldo, Rivaldo y Ronaldinho representan cuatro de los nombres más influyentes del fútbol contemporáneo, y con permiso de Kaká los mejores jugadores surgidos de la Canarinha en los últimos años. Al Barcelona hay que atribuirles el arrojo de apostar por ellos cuando aún no eran primeros espadas en el fútbol mundial, en el debe su <strong>absoluta incapacidad para conservarlos</strong>. Salvo en el caso del “Rivaldazo” donde la fiabilidad del jugador había sido probado sobradamente en la Liga Española, los otros tres eran jugadores con gran talento por los que nadie se atrevió a apostar con más convicción que los azulgrana.</p>

	<p>El paso de <strong>Romario y Ronaldo por el Barcelona ofrece numerosos paralelismos</strong>. Ambos procedentes del PSV y dotados de un talento espectacular, existían serias dudas sobre su adaptación a un campeonato más competitivo que el holandés. La llegada de los dos convulsionó la Liga española en periodos diferentes. Romario representaba la sutileza de terciopelo de en el área, Ronaldo la potencia desbocada, el jugador total. Ambos diferentes y geniales a partes iguales, ambos la joya más preciada de un  Barcelona envidiado por todos.</p>

	<p>Su paso fue igual de breve, tras convertirse indiscutiblemente en los mejores del mundo, la morriña, juergas nocturnas y envenenados mensajes de los representantes precipitaron el desastre. Tras poco más de un año, las desavenencias de Romario con Cruyff provocaban su salida del club. A Ronaldo sólo le alcanzó una temporada, tras el dantesco episodio entre Martins, Pita y Núñez, el sucesor de O´Rey ponía rumbo a un calcio donde cavaría su tumba.</p>

	<p>El periodo de <strong>Rivaldo en el Barcelona sería más extenso, su salida igual de tempestuosa</strong>. Enfrentamientos con entrenadores, negativas a jugar en la banda izquierda, críticas del llamado entorno y la afición acabaron por minar la estancia del jugador en la ciudad condal. Su marcha al Milán previo ofrecimiento al Real Madrid desmerecieron los cinco años gloriosos (chilena incluida) que el jugador regaló en Barcelona.</p>

	<p>La situación de Ronaldinho recuerda a la de sus compatriotas, rescatado de un segunda fila europeo como el PSG gracias al arrojo y la visión de Laporta, al gaucho le bastaron diez partidos para convertirse en el ídolo de la grada. De la mano han crecido hasta llevar a uno a la instauración de una secuela del dream team y al  otro a la consagración como mejor jugador del mundo. Cinco años después la historia se repite, y la caída de otro ídolo brasileño está cantada. <strong>Canaletas volverá a quedarse pensativa sin el mágico ritmo de una samba que es incapaz de conservar</strong>.</p>

	<p>En NdF | <a href="http://www.notasdefutbol.com/2008/03/19-se-le-acabo-la-bula-a-ronaldinho">Se le acabó la bula a Ronaldinho</a></p>



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      <title><![CDATA[Camp Nou, el ruido y la furia]]></title>
      <link>http://www.notasdefutbol.com/2007/12/23-camp-nou-el-ruido-y-la-furia</link>
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      <pubDate>Sun, 23 Dec 2007 16:04:52 GMT</pubDate>
      <author>Enrique Vaquerizo</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="centro" id=image10133 alt="Camp nou" src="http://img.notasdefutbol.com/2007/12/Camp Nou1.jpg" /><br />
La expresión sobre el miedo escénico del Bernabéu que un día hizo célebre Valdano, ha pasado a  formar parte del imaginario colectivo asociada al Real Madrid. Sin embargo  la realidad es que si hacemos un repaso sobre los estadios de la liga española que se convierten en calderas que atenazan al contrario y tienen una seria influencia en el marcador, a nadie se le ocurriría citar al antiguo Chamartín. Pizjuán, Calderón o Reino de Navarra son algunos de los campos más calientes de primera división. Los coliseos de los dos  grandes rebosan gelidez, el público aquí es refinado y acude a ver un espectáculo que acompañan con tímida aprobación unas veces, curiosidad expectante otras. Sin embargo hay una <strong>diferencia fundamental</strong> entre los dos, su forma de vivir  el clásico.<strong> El Camp Nou ha logrado siempre</strong> , en especial durante los últimos veinte años <strong>convertirse en un auténtico infierno para el Real Madrid</strong>, mientras que los blaugrana se mueven como pez en el agua en el Bernabéu.</p>

	<p>El ejército desarmado de Cataluña que decía Vázquez Montalbán logra provocar una vez al año un <strong>ambiente inigualable</strong> que cohibe y desquicia invariablemente a los sucesivos equipos blancos que se presentan año tras año. Desde el mosaico inicial unido a la sobrecogedora interpretación del himno, el Camp Nou <strong>empieza  a ganar el clásico con una puesta en escena imponente</strong>. Basta observar los rostros de los jugadores de uno y otro equipo para percibir que la mística especial que se crea en el estadio azulgrana ha empezado a decidir la contienda. Los primeros quince o veinte minutos son  aún el efecto del chute de adrenalina que provoca el público. Resultado, de los últimos veinte clásicos en Barcelona tan sólo una victoria y un puñado de empates ha logrado arrancar el Madrid, (incluso aquel Barça terminal vendió cara su derrota). Pobre bagaje para un equipo al que se le supone la personalidad suficiente para no salir amedrentado en ninguna campo.<a name="more"></a></p>

	<p>La historia casi siempre se repite, jugadores desquiciados se miran unos a otros y aguantan el vendaval inicial como pueden. A excepción del año pasado, el Madrid no logra llegar partido hasta la segunda parte y cuando ya tiene que remar contracorriente. Recuerdo demasiadas ocasiones en las que ni siquiera ha llegado a enterarse hasta la ducha del ciclón que le ha despojado de un golpe de concentración, ánimo y capacidad futbolística. <strong></p>

	<p>En estos partidos sobresalen esos jugadores</strong> de los que normalmente anda sobrados el Barcelona, los que huelen sangre blanca y se tiran a la yugular como panteras, reivindicando un pedigrí azulgrana más propio de la misma Canaletas que de Camerún o Bulgaria.<strong> Luís Enrique</strong>, <strong>Stoithkov </strong>, el primer <strong>Figo </strong>, ahora <strong>Etoó</strong>. Pesadillas recurrentes del Madrid que al primer toque de rebato cogen el estandarte y se lanzan hacia delante contagiados por un estadio rebosante de ruido y de furia. </p>

	<p>Los clásicos 500 kilómetros más abajo se viven de forma distinta .Hay victorias locales si, pero también imágenes sonrojantes para el madridismo. Cortes de manga de Giovanni, gol de Amor, recital de Rivaldo o un estadio puesto en pie aplaudiendo a Ronaldinho, son evidencias de que <strong>el templo madridista es más fácil de profanar para el Barcelona</strong>. Hay algo de desangelado en el ambiente de las gradas madridistas entre cautelosas y resignadas que no se percibe en Barcelona.</p>

	<p>Veremos si hoy domingo este Madrid al que se le cae pundonor y carácter de los bolsillos puede mantener las buenas maneras que esbozó el año pasado. En gente como<strong> Casillas</strong> , <strong>Sergio Ramos</strong> o <a href="http://www.notasdefutbol.com/2007/12/14-raul-y-van-nistelroy-dos-hombres-y-un-destino">la temible dupla de arriba</a> sobrada de experiencia y sangre fría recaerá una responsabilidad. Evitar que el once blanco sea devorado una vez más por <strong>la fortaleza inexpugnable en que se convierte para ellos el Camp Nou</strong>.</p>

	<p>En NdF | <a href="http://www.notasdefutbol.com/2007/12/19-mi-peor-y-mi-mejor-recuerdo-de-un-clasico-barca-madrid">Mi peor y mi mejor recuerdo de un clásico Barça-Real Madrid</a><br />
En NdF |<a href="http://www.notasdefutbol.com/2007/09/22-el-estadio-de-los-prodigios">El estadio de los prodigios</a></p>


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    </item>
	
    <item>
      <title><![CDATA[Éxtasis y decadencia del Superdepor (I)]]></title>
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      <pubDate>Fri, 21 Dec 2007 11:23:08 GMT</pubDate>
      <author>Enrique Vaquerizo</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="centro" id=image10106 alt=1Bebeto.jpg src="http://img.notasdefutbol.com/2007/12/1Bebeto.jpg" /><br />
El pasado domingo el <a href="http://www.marca.com/edicion/marca/futbol/1a_division/cronica/es/desarrollo/1069197.html">Deportivo de la Coruña empataba a uno con el Zaragoza</a> en casa y pasaba a ocupar la <strong>penúltima posición de la liga</strong> con 17 puntos. Hacia 15 años que el Deportivo no ocupaba esta situación en la tabla. Desde la 91-92, cuando se salvó del descenso en la promoción ante el Betis. A partir de ahí todo fue un ascenso continuado hasta alcanzar la gloria. Quince años después el Deportivo cierra el círculo y vuelve al  mismo punto de partida, pero no podemos olvidar los quince años que ha regalado este equipo a la liga española.</p>

	<p>¿Cuáles son las causas que han llevado al club al mismo estado de postración en el que se encontraba, con <strong>jugadores mediocres, entrenador superado por las circunstancias y masa social en descenso</strong>? Intentaremos explicarlas. Antes repasaremos en esta primera parte la brillante historia reciente del club.</p>

	<p>El 13 de Julio de 1993 el estadio de Riazor vivía un estado febril. La plana mayor del periodismo español se congregaba para dar la bienvenida a dos nuevos fichajes. Ni siquiera <strong>Bebeto y Mauro Silva</strong> protagonistas del evento podían sospechar que se estaba gestando el Superdepor, el mayor milagro futbolístico español de los últimos 20 años. <strong>Una pequeña ciudad</strong> de pescadores del noroeste español y un equipo destinado a luchar por la permanencia pasaban a ocupar el <strong>protagonismo en la liga</strong> por derecho propio. Con un alquimista en la presidencia como <strong>Lendoiro </strong> y <strong>Arsenio</strong> el “brujo de Arteixo”, el resultado sólo podía ser un cuento de hadas. Sólo había que encontrar el jugador que tuviera la varita mágica. Y ese fue <strong>Bebeto</strong><a name="more"></a></p>

	<p>El brasileño se convertiría en un par de meses  en el ídolo de Riazor , aquel año fue <strong>pichichi con 29 goles</strong> el Deportivo asombró a propios y extraños acabando en tercera posición animando el eterno pulso entre Madrid y Barcelona. En aquella primera edad dorada del superdepor en torno a Bebeto y Mauro Silva se unió un puñado de jugadores de calidad: <strong>Fran</strong>, <strong>Nando</strong>, <strong>Claudio</strong>, <strong>Voro</strong>… En su <strong>segundo año el equipo lideró la liga de principio a fin</strong>, llegaba a la última jornada primero y acosado por el Dream Team de Cruyff. Una ciudad de 200.000 habitantes podía ganar la primera liga de su historia. El país entero estaba volcado con el equipo. Tras un partido gafado de cara al gol contra el Valencia el árbitro pitaba un penalti a favor del Deportivo en el último minuto. Veinte millones de gargantas gritaron aquel penalty.</p>

	<p>El desenlace no pudo ser más cruel que la vida misma. Bebeto habitual lanzador de penaltis  se escondió y <strong>Djukic tiraba el penalti</strong> a las manos del portero del Valencia. Aún resuena el lamento de los coruñeses, mientras en el Nou Camp se celebraba la liga. Con ellos lloró toda España.</p>

	<p>El auténtico milagro vendría después, el equipo no sólo no se disolvió ante el tremendo mazazo como pensaban todos sino que tendría arrestos suficientes para pelearle la liga al Madrid al año siguiente, y bajo el diluvio del Bernabeu <strong>ganar la final de copa</strong> más extraña de la historia, llevando el primer título a La Coruña. Con la marcha de Arsenio tras aquel partido quedaba cerrada la primera etapa del Superdepor.</p>

	<p><strong>Después llegaría la época dorada de Irureta</strong> aún más fecunda. Lendoiro se convertía en el David Coppefield gallego y Brasil su chistera particular, <strong>Rivaldo </strong>Djalminha,   <strong>Luizao</strong>… Llegaba la estabilidad y el Deportivo poco a poco iba conjuntando un auténtico equipazo.</p>

	<p>En el año 2000, el destino por fin le devolvía lo que tan cruelmente le había arrebatado. El Depor se proclamaba campeón de liga y la afición del Deportivo que seis años antes habían sobrecogido a España entera con su desconsuelo, salía a festejarlo. Riazor entonaba “La Rianxeira”. A partir de ahí, el equipo dejó de ser definitivamente el equipo simpático y querido por todos para convertirse en un grande de pleno derecho. Aprovechaba la devastación institucional y deportiva que se vivía en Can Barça y se convertía en la alternativa más seria al Madrid de los galácticos. <strong>”El centenariazo” </strong>de la final de copa <strong>era un golpe de autoridad</strong> en las narices de la misma parroquia del Bernabéu. </p>


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    </item>
	
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      <title><![CDATA[Mi peor y mi mejor recuerdo de un clásico Barça-Madrid]]></title>
      <link>http://www.notasdefutbol.com/2007/12/19-mi-peor-y-mi-mejor-recuerdo-de-un-clasico-barca-madrid</link>
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      <pubDate>Wed, 19 Dec 2007 02:07:25 GMT</pubDate>
      <author>Enrique Vaquerizo</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="derecha" id=image10078 alt=Raul src="http://img.notasdefutbol.com/2007/12/1Raul.jpg" />Lamentablemente en los <strong>Barcelona- Real Madrid</strong> me ha tocado degustar <strong>más sinsabores que alegrías</strong>. Éstos me han llegado de todas las formas posibles; abrumadoras palizas, partidos resueltos inextremis con un gol de penalti, expulsiones decisivas, jugadas individuales de estrellas azulgranas desaparecidas durante todo el partido…Todo un  repertorio de momentos encantadores que a los aficionados madridistas suele proporcionarnos la sola mención de nuestro Mordor particular, <a href="http://www.notasdefutbol.com/2007/09/22-el-estadio-de-los-prodigios">el Camp Nou</a>.<br />
Entre ellos uno destaca en mi memoria no por ser la derrota más sonrojante, ni tan siquiera la más dolorosa. Pero a mí, todavía un niño, comenzó a convencerme de que alguna fuerza maligna debía pulular por las gradas de aquel estadio que convertía a los once muñequitos de blanco en marionetas arrastradas por el fatalismo.</p>

	<p><strong>Primera jornada de la temporada 92-93</strong>, la caprichosa suerte quiso que el proyecto capitaneado por <strong>Benito Floro</strong> se estrenase en el territorio de las pesadillas. Zamorano y Nando eran las dos caras nuevas de un proyecto ilusionante. El  manchego venía de crear &#8220;el queso mecánico&#8221;, y había levantado el ánimo de una afición aún noqueada por el primer naufragio en las islas afortunadas.<strong>Enfrente, el Barcelona de Cruyff</strong> acababa de ganar Liga y Copa de Europa, e iba alcanzando el cenit de su virtuosismo.</p>

	<p>El partido empezó como suelen hacerlo en Barcelona, once demonios azulgrana inician un bombardeo continuo sobre un portero madridista que perdidos los nervios abronca a su defensa. No hubo que esperar mucho, a los 8 minutos <strong>Bakero</strong>, ese maestro de la segunda jugada <strong>ya había marcado de cabeza el 1-0</strong>. Esta vez la bestia saciada de sangre se retiró a hibernar durante la mayor parte del partido ,a veces ni siquiera es así, y los blancos durante minutos comenzaron a creérselo y a jugar, muy bien por cierto. <strong>Mediada la segunda parte Michel empataba de un lanzamiento de penalti</strong>, en el que perdió incluso la bota. Pero en este estadio normalmente los sueños blancos sueños son. Cuando mejor jugaba el Madrid apareció ese demonio que era <strong>Stoitchkov</strong> y a cinco minutos del final  se la lió a Jaro. El Madrid empezó mal una <strong>temporada que acabaría aún peor en un segundo desastre en Tenerife</strong>. Ese día me pregunté porqué no me habían contado que el hombre del saco era búlgaro y llevaba un 8 en la espalda.<a name="more"></a></p>

	<p>Entre los pocos oasis en nuestro particular Sáhara por las ramblas, apenas dos o tres, <strong>recuerdo con especial cariño el de la temporada 99-2000</strong>. Un  Madrid destrozado dirigido por <strong>Toshack</strong> acudía al templo como un corderito para ser sacrificado ante la hinchada culé. Enfrente, un Barcelona en el que Van Gaal aún no era nada &#8220;negatifo&#8221;, acababa de ganar la segunda liga consecutiva, y contaba con  <strong>Figo </strong>y <strong>Rivaldo, los dos mejores jugadores de Europa del momento</strong>. Recuerdo que él único interés de la previa para la prensa era decidir cuál de las dos vedettes merecía más el balón de oro.</p>

	<p>Vistos más de quince clásicos <strong>creo que al Madrid le va mucho mejor de víctima propiciatoria </strong> El Barcelona en esas ocasiones peca de cierto narcisismo y se obnubila con su imagen de heredero de la naranja mecánica alto rubio y que juega al tikitaka. Es en esos momentos cuando también aparecen los valores del Madrid, no en forma de glamouroso mediocentro de toque que habla catalán sino en Juanito o Camacho y el grito: &#8220;A mí el pelotón que los arrollo&#8221;.</p>

	<p>Si el año pasado fue Sergio Ramos, en aquel encuentro fue cuando <a href="http://www.notasdefutbol.com/2006/10/19-dos-docenas-de-clasicos-para-raul">Raúl se consolidó aún más como referente</a> sentimental y líder del madridismo. Un Madrid atrincherado atrás y aguantando el chaparrón mientras podía, encontró los arrestos del 7 para pegar dos únicos y certeros zarpazos que ponían un <strong>2-2 inesperado</strong>. Aquél día será recordado como el que Raúl mandó callar al Camp Nou. Ese año el Madrid en una temporada kafkiana acabaría levantando la octava, mientras Van Gaal ponía rumbo de vuelta a Amsterdan. Empezaba la era de los galácticos, y una travesía en el desierto de cinco años para los blaugranas.</p>


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    </item>
	
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      <title><![CDATA[Los grandes actores del fútbol]]></title>
      <link>http://www.notasdefutbol.com/2007/10/06-los-grandes-actores-del-futbol</link>
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      <pubDate>Sat, 06 Oct 2007 18:01:56 GMT</pubDate>
      <author>Fernando Castellanos</author>
      <description><![CDATA[	<p>La página web del rotativo británico ‘The Times’ <a href="http://www.timesonline.co.uk/tol/sport/football/article2588440.ece">reúne</a>, a santo de lo sucedido el pasado miércoles en la Champions League con <a href="http://www.notasdefutbol.com/2007/10/04-indeseable-aficionado-lamentable-dida-fantastico-milan"><strong>Dida</strong> de protagonista</a>, a los, seguramente, mejores (o peores, según se mire) actores que el fútbol ha puesto en bandeja al séptimo arte. </p>

	<p>El rey de los actores, el más pendenciero de la lista se llama <strong>Roberto Rojas</strong>, un guardameta chileno que en el mítico Maracaná y en el duelo entre Brasil y Chile fingió que una bengala le alcanzaba para llevarse la victoria en los despachos. Sucedió en 1989 y lo fuerte es que para darle más credibilidad, se sacó un bisturí del guante y se autolesionó intentando hacer creer que había sido el mencionado cohete el que le había provocado la sangre. Cuando fue descubierto, quedó inhabilitado de por vida.</p>

	<p><embed src="http://www.liveleak.com/player.swf" width="425" height="350" type="application/x-shockwave-flash" pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer" flashvars="autostart=false&#38;token=7bb_1188792925" scale="showall" name="index"></embed><a name="more"></a></p>

	<p>Uno de los mejores arietes que ha dado el fútbol alemán, <strong>Jurgen Klinsmann</strong>, también ofreció su dosis teatral después de una entrada del argentino Pedró Monzón que le costó la roja al defensa gracias a la magnífica interpretación del delantero, que como si de una electrocución se tratara exageró al máximo la entrada recibida. Ocurrió en el Mundial de Italia’90.</p>

	<p><object width="425" height="350"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/aMSW7ZKBah0"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/aMSW7ZKBah0" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="350"></embed></p>

	<p>Actores también en Italia. <strong>Fabio Grosso</strong>, en el último Mundial, frente a Australia, engañó de mala manera a Medina Cantalejo cuando en el descuento se topó con el defensa Neill y forzó una pena máxima que acabó dando el triunfo a los transalpinos, finalmente campeones. </p>

	<p></object><object width="425" height="350"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/5dQBqKR4Jh4"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/5dQBqKR4Jh4" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="350"></embed></object></p>

	<p>Un paisano de Grosso, <strong>Alberto Gilardino</strong>, demostró, sin embargo, que de interpretación sabe poquito. En un intento desesperado por forzar un penalti, el delantero se tiró media hora después de ser presuntamente derribado. Eso sí, no consiguió engañar al colegiado, que le mostró una merecida tarjeta amarilla. </p>

	<p><object width="425" height="350"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/_rKY6-AexZ8"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/_rKY6-AexZ8" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="350"></embed></object></p>

	<p>El croata <strong>Slaven Bilic</strong>, en las semifinales del Mundial ’98, también fingió a las mil maravillas un manotazo de Laurent Blanc que pareció darle en todo el rostro pero que al verlo dos veces se aprecia que le da en el cuello.</p>

	<p><object width="425" height="350"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/43TOy5DbHLE"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/43TOy5DbHLE" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="350"></embed></object></p>

	<p>El astro brasileño <strong>Rivaldo</strong> tampoco supo diferenciar entre la cara y la pierna y así consiguió tomarle el pelo al colegiado, que le mostró cartulina amarilla a Hakan Unsal en el Mundial de 2002.</p>

	<p><object width="425" height="350"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/Mo4oUnpcmws"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/Mo4oUnpcmws" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="350"></embed></object></p>

	<p>Uno de los fichajes más estelares que ha realizado nuestra Liga, <strong>Arjen Robben</strong>, también utilizó sus armas de fingidor cuando militaba en el Chelsea. El hábil extremo holandés provocó la expulsión de Pepe Reina después de que éste le ‘acariciara’ el cuello. </p>

	<p><object width="425" height="350"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/BP3RrQFkMBQ"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/BP3RrQFkMBQ" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="350"></embed></object></p>

	<p>Un teatrero cómico, también procedente de la Premier League y alemán como Klinsmann es el guardameta <strong>Jens Lehmann</strong>, que tan rápido puede salir disparado por una fuerte entrada como levantarse y quejarse al árbitro como si nada.</p>

	<p><object width="425" height="350"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/j-ubprt-euY"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/j-ubprt-euY" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="350"></embed></object></p>

	<p>Para gracioso también <strong>Steven Taylor</strong>, del Newcastle, que simuló un increíble dolor en el estómago después de realizar un paradón con las manos. </p>

	<p><object width="425" height="350"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/32SccQyl-Mw"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/32SccQyl-Mw" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="350"></embed></object></p>

	<p>Para finalizar, en ‘The Times’ se preguntan si la comentada reacción de <strong>Materazzi</strong> ante Zidane también es digna de incluir en esta lista. A uno, después de mucho tiempo sin verla, le recuerda al más puro estilo ‘pressing catch’.</p>

	<p><object width="425" height="350"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/XGFVhzmnYWg"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/XGFVhzmnYWg" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="350"></embed></object></p>

	<p>Vía | <a href="http://futbol-arte.blogspot.com/2007/10/dida-y-amigos.html">Futbol Arte</a><br />
En NdF | <a href="http://www.notasdefutbol.com/2007/10/04-tribuna-champions-dida-un-farsante-mas">Tribuna Champions: Dida, un farsante más</a></p>


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