En Inglaterra se terminaba hoy lunes el periodo de fichajes de invierno – por cierto, invento señalado recientemente en Times Online como una de las 50 peores cosas del fútbol moderno. Por lo visto el cerrar los fichajes en las últimas horas previas al cierre del periodo de fichajes invernal no es una práctica exclusiva de los países mediterráneos, señalados a menudo como más dados a la improvisación y menos fanáticos de la planificación. En Inglaterra los despachos también han trabajado hasta última hora y han trascendido algunos movimientos importantes.
El plato fuerte es el desenlace del culebrón de este invierno: el fichaje de Arshavin por el Arsenal, que acaba de ser confirmado por el club inglés. Poco antes el Zenit había declarado rotas las negociaciones, mientras su representante aún confiaba en alcanzar el acuerdo. De confirmarse la noticia, el Arsenal se hace con una de las joyas más preciadas del mercado y a un precio razonable (unos 13 millones de euros) teniendo en cuenta lo que a menudo se ha pagado por otros bluffs.
Los otros nombres del día en Inglaterra son Ricardo Quaresma, que llega cedido al Chelsea desde el Inter y Robbie Keane, que vuelve al Tottenham después de un breve y frustrado pase por el Liverpool, donde había perdido la confianza del técnico Rafa Benítez.


Es curioso como se está desarrollando el mercado de fichajes. Lo importante está surgiendo fuera de lo deportivo, con los cabreos de los clubes implicados ante la falta de escrúpulos, si se puede decir así, de los equipos que quieren fichar a las estrellas de otros clubes para su plantilla en la nueva temporada. A la orden del día, está el cabreo de Ferguson con el Real Madrid y Cristiano Ronaldo, o el hecho de que el propio Real Madrid esté bebiendo de su propia medicina con Robinho y el Chelsea. En ambos casos, los dos jugadores están tirando de la cuerda para que les dejen fichar con quien quieren.

