
Hoy el típico fanático de turno que suele inundar según qué artículos cegado por los colores de la camiseta de su equipo no tiene argumentos creíbles que puedan negar la evidencia. Porque sí, ganó el Real Madrid. Y sí, lo hizo con la colaboración inestimable del colegiado. Guste o no, los blancos se dieron otro alegrón gracias, en parte, a los errores de Pérez Burrull.
Susodicho trencilla optó por un arbitraje casero. O eso, o sencillamente se perdió en la obviedad. En Pamplona están que trinan porque no sólo no señalaron dos penaltis bastante claros (sobre todo si uno lo mira por el televisor de su casa, ‘placer’ del que no dispone y por el que hay que darle el beneficio de la duda al árbitro) sobre Juanfran, sino que además el ex madridista vio una doble amarilla por ‘piscinero’ que le valió el camino a los vestuarios.
La cuestión, al fin y al cabo, es que el Real Madrid, volvió a ganar. Lo hizo de la manera que lo hizo, pero lo importante para la parroquia blanca es que sigue haciéndolo desde que Juande Ramos aplica su mano izquierda. Un resultado (3-1) un tanto abultado vistos los méritos de unos y otros, beneficiados y perjudicados por los deméritos de alguno. Entre ellos, y junto al ya comentado, no anduvo especialmente fino el guardameta osasunista, que literalmente se comió el tanto de Sergio Ramos.



