A ritmo de Tango: Racing vuelve a empezar

El pasado 21 de diciembre, después de más de una década de amargo gerenciamiento, Racing Club de Avellaneda volvió a ser de su gente. Racing ha vuelto a nacer, se ha desquitado de la quiebra e inicia una nueva etapa desde cero, con el objetivo de retomar la normalidad que se comenzó a perder con las desastrosas gestiones de finales de los años 90, fruto del nefasto mando del cacique Daniel Lalín, un irresponsable que sin embargo tuvo la desvergüenza de presentarse a los domicilios electorales que se celebraron en diciembre para elegir un nuevo gobierno del maltratado club. Obviamente, Lalín, que ni siquiera fue a votar, excusándose en hipotéticas amenazas, no ganó las elecciones. El triunfo fue para un grupo renovador, con Rodolfo Molina a la cabeza, empresario de algo más de 40 años, que tiene una muy buena amistad con el fanático académico Néstor Kirchner. La eterna espera para acabar con el gerenciamineto por fin tuvo sus frutos, Blanquiceleste es historia y lo mejor de todo es que la transición se ha hecho de forma modélica.
La candidatura de Molina, que resultó ganadora con más del 44% de los votos, ha desatado la ilusión porque aglutina muchas vertientes de la masa social académica, como por ejemplo el afamado Padre Juan Gabriel Arias, un párroco de Avellaneda hincha de Racing, hasta el punto de querer pintar la iglesia que rige de blanco y celeste, se va a encargar de la parcela social, presidiendo una institución para fomentar la solidaridad de la Academia con su entorno. O el caso del cineasta Flavio Nardini, que se ha encargado de la rama cultural del club, tomando como primera decisión colocar la estatua de Mostaza Merlo en el salón de la fama del Cilindro, cosa que hasta ahora no se había hecho debido a la mala relación que mantenía el técnico campeón del Apertura 2001 con los gerenciadores de Blanquiceleste.


