Cuando apagué la televisión el Sevilla ganaba uno a dos al Almería y Rodrigo Ríos, más conocido como Rodri, ocupaba butaca en el banquillo. En ése momento pensé que había poco que ver, que por muy bien que estuviera haciendo las cosas el cuadro de Lillo nadie lo salvaría de la derrota ante un equipo que se jugaba la plaza de Champions y que tenía el viento a su favor.
Esta tarde me entero que el delantero del filial, Rodri, marcó en el último suspiro el gol que colocaba al Sevilla en la cuarta plaza, es decir, en la última que da derecho a jugar la Champions League el curso que viene. Al ver la noticia lo primero que me vino a la mente fue su rol de ariete salvador que le está acompañando en momentos clave de su lactante carrera. Lo segundo fue escribir éstas líneas.



