
El chico tiene boquiabierto a media Europa. Como buen europeo no voy a ser menos, pero veo excesiva esta urgencia que de repente ha explotado en el mercado futbolístico por atar a Sergio Canales, la valiosa perla del fútbol cántabro. El chaval sólo ha jugado cuatro partidos de titular con el Racing (jugó seis la temporada pasada, todos saliendo desde el banquillo), un equipo destinado a pelear hasta el final del campeonato por mantenerse en la categoría. Vale que es de los jugadores que más han rentabilizado sus minutos en esta Liga, y vale que sus cinco goles en el campeonato no son precisamente feos y de rebote. Pero en el fútbol (y no es la primera vez que lo digo), como en muchos aspectos de la vida, el tiempo es más valioso que el oro.
Me resulta asombroso que se esté acometiendo el fichaje de un joven futbolista que apenas conoce la Primera División y que ya tiene como ‘novias’ a varios grandes de Europa. Chelsea, Arsenal, Madrid y Barcelona, entre otros, parece que tienen cierto interés por el cántabro. La cifra por la que se barajó su fichaje (por el Madrid, concretamente) corresponde a su clásusula de rescisión fijada en 10 millones de euros. Considero excesivo que se esté barajando esta posibilidad con el recorrido de Canales en la actualidad. Para nada descarto que el jugador sea un jugadorazo, pero sí me parece desorbitado su adoración y el interés que despierta habiendo jugado, repito, cuatro partidos de titular.



