
San Lorenzo sigue empeñado en ganar un título en el año de su centenario y la tendencia al alza que venía confirmando desde hace semanas se confirmó este fin de semana en un partido que en el que demostró casta de campeón. Se le había complicado el choque al Cuervo cuando Central se adelantó por mediación de Danelón al poco de comenzar. El conjunto de Russo caía en casa y el sueño de pelearle la punta a Boca parecía esfumarse. Pero entonces, a seis del descanso, apareció la diestra de Adrian González, que dio una exhibición de precisión milimétrica a balón parado. Y la historia cambio.
Con más de 150 choques en el Cuervo y 31 años, seguramente Adrian, uno de los símbolos de Boedo, nunca habrá sido tan protagonista en un encuentro. En los últimos doce meses ya había decido algún que otro choque con su gran pegada en las faltas, pero lo que hizo este fin de semana superó todas las previsiones. Primero tiró un golpe franco y no tuvo suerte. Le llegó la segunda antes del descanso y Barrientos hizo amago de quitársela. Sin embargo el lateral derecho dijo que esa bola era suya. Ejecutó y marcó. De ahí a la segunda parte, a un San Lorenzo espeso que no encontraba su fútbol y a otra falta cercana al área y otro tanto más, que hacía bueno el trabajo del Lobo Ledesma, que definitivamente le ha dado a San Lorenzo el aire que respiraba en el Clausura 07.












