
Es curioso este deporte del fútbol. Hace menos de tres años el Espanyol levantaba una Copa del Rey, hace dos peleaba en el santuario de Hampden Park por conquistar la UEFA y ahora parece estar desahuciado, condenado al descenso salvo que logre siete triunfos en diez jornadas, algo improbable, ciertamente imposible. Es evidente que algo se ha hecho mal en Montjuic, porque la plantilla perica tiene argumentos más que suficientes para no atravesar el difícil momento que vive actualmente.
Soy de los que piensa que dejar marchar a Valverde fue un error. El principal problema de los espanyolistas es que Sánchez Llibre, para mí un buen presidente, dio prioridad a los gustos de sus jugadores antes que al verdadero interés común. Valverde era el técnico ideal pero los desencuentros con los pesos pesados del plantel propiciaron su marcha. Llegó otro mito espanyolista como Tintín Márquez y se repitió la historia, más de lo mismo con Manel, un entrenador excepcional para afrontar la batalla por la salvación… Los gallitos del vestuario no pararon hasta tener a su amigo Pochettino en el vestuario, un hombre que lo máximo que había hecho había sido entrenar a las féminas del club. Y con el ex central no llegó la solución, como casi todo el mundo esperaba.



