feed

Santiago Bernabeu

Una cuestión de presagios, miedo y desquite

19 comentarios

1231184808.jpg

De todos los presagios siniestros, el más grave, el más infalible es el optimismo” (Émile de Girardin, político y periodista francés del siglo XIX).

Tomamos ahora dos conocidas citas de Jorge Valdano: una dice que “el fútbol es un estado de ánimo”; la otra, que “miedo escénico es lo que siente un futbolista al saltar a un estadio como el Santiago Bernabéu”. Ambas guardan razón y, según los resultados vertidos por dos encuestas del diario Marca, relación directa y proporcional. Y es que el actual estado de ánimo de los seguidores culés es tan elevado que creen a su equipo superior al Real Madrid en cualquier escenario, incluso en el que es feudo de su eterno rival: un 55,6% de los votantes hinchas del Barcelona quiere que la final de la Copa del Rey se dispute en el Bernabéu.

La sensación es el órgano de lo absoluto” (Ludwig Feuerbach, filósofo alemán coetáneo de Girardin).

Este optimismo desmedido encuentra su fundamento en el momento histórico de juego y resultados que atraviesa el club catalán, qué duda cabe, pero también comprende símbolos recientes de una cierta entidad emocional. Sin ánimo de abrir viejas rencillas, el culé sabe que el Barça ha vencido en los cinco últimos clásicos (sin ir más lejos, esta misma temporada por un rotundo 5-0) pero, además, tiene presentes gestos emblemáticos que acaecieron en el estadio de Chamartín, como los aplausos a Ronaldinho en 2005, o el 2-6 de hace dos temporadas. Son datos y recuerdos que nutren de positivismo al halo azulgrana e influyen, irremediablemente, en la generación espontánea de sensaciones y deseos.

Leer más

Anunciate aquí
Anunciate aquí

Sobre la final de Copa y sus escenarios

25 comentarios

Mestalla

No es cuestión de ponerse a repasar una por una las muchas diferencias que hay entre el fútbol español y otros campeonatos europeos en lo que a profesionalización respecta. No obstante, no para de llamarme la atención la que se está montando en Bilbao por la final de Copa. Nada más eliminar al Sevilla, en las mismas entrañas de San Mamés, en el palco, en las tribunas de prensa y en las propias gradas, se daba por hecho, a pesar de no tener ningún tipo de fundamento para ello, que la final iba a jugarse en el Santiago Bernabéu, por más de que la cita ya estuviera fijada con muchísima antelación en Mestalla, para brindar una especie de último homenaje a ese gran estadio cuyos días, o al menos eso parecía hace unos meses, están contados.

El caso es que la final de Mestalla está fijada con mucha antelación, desde diciembre concretamente, y Fernando García Macua, un excelente presidente, sin duda de los principales culpables del éxito de los vascos en esta campaña, se niega a que el encuentro se juegue en tierras levantinas, porque entonces no tendrán cabida todos sus socios. En el Bernabéu sí podría dar cabida el Athletic a todos sus abonados, pero lógicamente ahora, una vez que se ha designado oficialmente la sede con meses de antelación, no se va a cambiar todo por unas quejas que con más o menos sentido no tienen cabida en el concierto internacional. ¿O es que se imaginan a un equipo español solicitando a la UEFA que la final de la UEFA no se celebre en Estambul porque no es un estadio grande para albergar a todos sus socios? En Glasgow, sin ir más lejos, Sevilla y Espanyol sólo pudieron llevar 12.000 socios, por más que pudieran tener otros 12.000 en las gradas del estadio escocés. Obviamente, el máximo organismo futbolístico continental se reiría de las apetencias de los bilbaínos. Lo mismo debe hacer la Federación con el Athletic, en ningún caso puede aceptar una reivindicación que en caso de ser aceptada dejaría al descubierto el alto grado de improvisación que domina la organización del fútbol nacional.

Leer más

Anunciate aquí

Fila 18, Fondo Norte: Por sembrar, casi cierre del estadio.

16 comentarios

madrid_betis_copaCuando Calderón, con su incontinencia verbal y su estilo directivo rayando la versión más deseada por la gente que ve el “tomate”, realizó las famosos declaraciones sobre el público y los aficionados “habituales” que van al campo (”El Bernabéu es como un teatro. Allí nadie va a animar como hacen en países como Italia e Inglaterra“), seguramente el público que asistió al partido de copa del jueves, que no suelen ser los “habituales”, no hubiera estado tan irritable, ni hubiera cometido los errores de lanzar esos objetos al campo (una botella de dos litros de coca cola y un móvil), y colocar al Santiago Bernabéu con apercibimiento de cierre y una multa.

¿Qué hubiera pasado si cierran el campo? Que los “habituales”, aquellos que domingo tras domingo se niegan a aplaudir el atletismo con balón que practica Capello, se hubieran quedado sin su dosis de fútbol. Y con el perdón no hubiera valido Calderón.

Esas palabras de Calderón, que le debe un respeto a su afición, no han hecho meña en la actitud del público que se ha portado con él con señorío, tanto en el partido de liga como en el de copa, como bien apuntaban en El País:

Si el público de su estadio se hubiera comportado como el de un campo clásico o si se hubiese desaprobado sus palabras, su entrada en el palco habría quedado bañada por los abucheos. No fue así

Leer más

Anunciate aquí

WSL Weblogs SL