
“Mientras el tímido reflexiona, el valiente va, triunfa y vuelve
(Antiguo proverbio griego)”
Pocas veces en el mundo del fútbol ha quedado reflejada de forma tan fiel la temeridad. Ese instante de locura que te hace jugarte el todo o nada con un farol desesperado con tan sólo una triste pareja. Un salto al vacio sin pensar en los siete pisos de caída libre que te esperan. Antonín Panenka un centrocampista checo escribió el 20 de Junio de 1976 toda una metáfora del fútbol y de la vida.
El escenario, el Crvena Zvezda Stadium, Belgrado, la excusa, la final de la Eurocopa de 1976, el rival la temible Alemania de Beckenbauer, Höness y Muller. Entre los participantes de aquel campeonato algunas selecciones míticas, la “Naranja mecánica” de Cruyff en todo su apogeo, la U.R.S.S del genial Blokhine y una España que con una delantera de lujo formada por Santillana y Quini sería uno de los fiascos del campeonato quedando última de su grupo.



