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Esta Libertadores cuenta con un novedoso invitado. Se sentaba a la mesa por segunda vez en su historia un humilde, un conjunto que tras su gustosa experiencia de 2005 quería saber de nuevo lo que se experimenta al medirse con los grandes del continente. Banfield, aquel conjunto que a principios de los años cuarenta fue bautizado con el sobrenombre del ‘Taladro’, debido a que era una máquina de ganar partidos, volvió a sentir la miel del éxito este pasado martes. Y, dicho sea de paso, ya era hora. No le estaban yendo muy bien las cosas al equipo entrenado por Patricio Hernández comenzó el Clausura con una abultada derrota ante Boca, su debut en la Libertadores ante el Libertad paraguayo fue igual de decepcionante, luego perdió el clásico del Sur ante Lanús… Y en esas llegaba el momento decisivo. Visitaba el Florencio Solá El Nacional ecuatoriano, en el que juega un viejo conocido del fútbol español, Kaviedes.
Para Banfield era una auténtica final el duelo ante El Nacional. Se jugaba el todo por el todo y esto se notó desde el principio, porque en el minuto 7 ya ganaba gracias al tanto de Cvitanich, el jugador más en forma del Taladro. Empataban los ecuatorianos, pero dos derechazos de uno que no suele marcar, Andrizzi pusieron el estadio patas arriba. La exhibición de Banfield fue total, haciendo un juego muy profundo, valiéndose para ellos de las bandas, haciendo gala de un juego sorprendentemente vertical. En la segunda parte Lucchetti hizo el cuarto de penalti y completó una goleada que a todas luces será histórica. Ahora las posibilidades de pasar a la siguiente ronda son reales. La semana que viene tocará, eso sí, dar la talla en el siempre difícil campo del América, aunque los mexicanos dejaron claro en esta jornada que no atraviesan por su mejor momento, al caer por un contundente 1-4 frente a Libertad, que de este grupo es el que mejor lo tiene para seguir adelante.
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