
No es nada fácil jugar en El Alcoraz. Mucho menos cuando quien lo visita es el Real Zaragoza. Es, posiblemente, el partido más bonito de la jornada. Noventa minutos que aúnan pasión, historia, leyenda y a dos aficiones de la misma región entregadas a dos colores diferentes. El Huesca-Zaragoza de este sábado es más que un derbi.
La SD Huesca tiene la permanencia prácticamente en el bolsillo, mientras que el Zaragoza sólo tiene en mente la victoria para seguir manteniendo una plaza de ascenso a Primera División. Lejos de los objetivos de cada uno, el partido será puro nervio, una cita con la historia de Aragón en un escenario emblemático donde no cabrá una alma. Al derbi se le puede calificar como la pasión de Aragón, un derbi que se vive como pocos en nuestro fútbol español. Que se levante el telón.






