
El clásico del morbo se acabó disputando. Hubo poco fútbol, escasos argumentos para decantar la victoria a uno u otro equipo. River y San Lorenzo no dieron motivos para la victoria y en el Monumental lo único que levantó a los plateistas de sus asientos fue la bestial patada que el defensa Sebastián Méndez le propinó por detrás a Falcao, vengándose 116 días después de aquella entrada del colombiano que provocó al defensor cuervo una microrrotura en la rodilla derecha. Eso ocurrió en la vuelta de octavos de la Libertadores, un encuentro épico que se tiñó de azulgrana. Ha pasado mucho entonces, pero se ve que el Gallego Méndez se la tenía guardada al ariete millonario. Intentó cazarlo varias veces, jugó siempre al límite e incluso hubo varias jugadas en las que Falcao evitó ir a por pelotas divididas, avisado por la dura entrada que recibió al poco de comenzar el encuentro.
Sin embargo, Méndez guardó su venganza hasta el final, sirviéndola bien fría. Falcao estaba en el aire intentando peinar un balón y el Gallego se le vino encima con una patada voladora que sólo buscaba el dorsal del jugador de River. morbo entre dos equipos, River y San Lorenzo, que dieron pocos motivos. La entrada fue descomunal, verdaderamente violenta… Méndez vio la roja y se fue a los vestuarios enfrentándose a sus propios compañeros y dándole patadas a todos los carteles que se le ponían en frente. El show fue dantesco.



