
Después de 45 años uno de los fundadores de la Liga Española y campeón de cuatro Copas del Rey, el Real Unión de Irún, logró el ascenso a Segunda División tras imponerse en el definitivo encuentro al Alcorcón en el Stadium Gal (3-1). Un sueño que en los últimos años se le había atragantado sobremanera a los blanquinegros: en 2003, y tras casi todo el encuentro ascendidos, un gol de la Gramanet les dejó una temporada más en la categoría de bronce.
Irún fue una auténtica fiesta. Después de caer ante un gran rival como el Cádiz en la primera fase del ascenso, el cuadro irundarra alcanzó la cuarta y definitiva eliminatoria con optimismo e ilusión. Tras el empate ante los madrileños en la ida, todo estaba listo para que, por fin, el Real Unión regresara a la categoría de plata en un año redondo para los de Iñaki Alonso.






Para muchos, a día de hoy, el Real Unión de Irún es sencillamente el próximo rival del Real Madrid en la Copa del Rey, por lo que incluso, este club juega únicamente el papel de sujeto pasivo. Muchos otros sabrán también ubicarlo en el mapa, en la localidad de Irún (Guipúzcoa). Otros tantos incluso podrán dar detalles similares a la categoría en la que juega, en qué posición se encuentra o cuál ha sido el resultado obtenido en el último partido. Aunque para tantos otros, este equipo vasco es un completo desconocido.

El Mini Estadi ya no es ese feudo inexpugnable de la temporada pasada con Pep Guardiola en el banquillo del filial azulgrana (sólo dos empates cedió el Barça B la temporada pasada en Tercera División en casa). La llegada del filial del Barça a la categoría de bronce no ha sido la esperada. El nivel de la plantilla de Luis Enrique no tiene reproches, pero sí la puesta en escena. El Barça Atlètic ha pasado de ser un combinado de juventud guerrera y luchadora a un grupo copado por jugadores con experiencia pero sin conocimiento de lo que significa estar en la cantera azulgrana.

