
Recuerdo que hace años, en una de las primeras veces que tuve acceso a internet, estuve chateando con alguien de Nueva Zelanda que, al decirle que era de España, me preguntó que dónde estaba eso, si estaba en América. Luego se lo expliqué a una amiga y se me preguntó riéndose si eso podía ser verdad; yo le dije, pues claro: ¿es que sabes tú dónde está Nueva Zelanda? y efectivamente, no supo ubicarla.
Es sólo una muestra de lo poco que nos llega en general sobre el país oceánico: los kiwis, el testimonio de paisajes naturales paradisíacos y para los aficionados al deporte, su brillante selección de rugby. Pero a nivel futbolístico son unos completos desconocidos, incluso tal vez en su propio país donde los deportes principales son el rugby y el cricket. No está de más pues ponerse un poco al día y documentarse sobre el que será el primer rival de España en la Copa Confederaciones el próximo domingo.
A diferencia de la selección de rugby, Nueva Zelanda viste todo de blanco, por lo que son conocidos como los All White, y no sé si tendrán la oportunidad de realizar la haka, la célebre danza maorí con la que se intimida a los rivales y popuularizada también por el equipo de rugby. El combinado de fútbol ha estado condenado a quedarse fuera de los grandes eventos internacionales, eclipsado por Australia como dominador del fútbol en el continente. Es su tercera participación en un torneo de este nivel, tras su aparición en las ediciones de 1999 y 2004, mientras su única participación a gran nivel fue en el Mundial de España de 1982, y sólo ahora que Australia disputa sus compromisos de clasificación para el Mundial en el grupo asiático, Nueva Zelanda es la dominadora del grupo oceánico.





¿Os acordáis cuando en los sorteos para los Mundiales o la Eurocopa, solía haber dos equipos fuertes y dos más flojos en cada grupo? Era el famoso sistema de los cabezas de serie. El sistema sigue vigente, pero se ha relativizado enormemente a causa de un sistema de puntuación dudoso y tendencioso, la costumbre de poner al anfitrión (o los dos anfitriones en este caso) como cabezas de serie e incluso condicionantes por motivos económicos: recuerdo que en el Mundial de Corea y Japón del 2002 China debía jugar sus partidos en Corea, debido a la gran cantidad de chinos que hay en el país del sureste asiático.

Hoy Luis Aragonés ha dado la

