La Selección Argentina, anfitriona y co-favorita del torneo junto a Brasil, no logró pasar del empate contra una Selección Boliviana que estuvo cerca de dar la primera gran sorpresa del torneo. El partido inaugural de este tipo de campeonatos suelen ser muy similares: es tanta la expectación previa que resulta difícil que el encuentro no acabe decepcionando. Y decepción es posiblemente el calificativo más certero para definir la sensación que nos dejó anoche La Albiceleste, no tanto por el resultado sino sobre todo por el juego desplegado.
El seleccionador Sergio Batista afirmó en varias ocasiones que su intención era que su combinado pudiese jugar lo más parecido posible al FC Barcelona y así poder explotar todo el potencial de Lionel Messi. Tras un empate que no es más que eso, un simple empate, ha intentado convencernos de que su pretensión no era tal... Pero viendo su planteamiento da la sensación de que, en efecto, ha introducido en su equipo una serie de variantes muy similares a las del Pep Team. Empezando por la retaguardia, ya que vimos como Mascherano, que partía como pivote, se colaba entre los centrales para apoyar la salida del balón, provocando que Burdisso y Milito se abrieran y los laterales Zanetti y Rojo adelantaran sus líneas. Y también en la vanguardia, donde optó por situar a Lavezzi y Tévez muy abiertos y así darle espacio a Messi para moverse por toda la zona central de la vanguardia.









