Marcelo Bielsa, al ataque, al ataque... a Sudáfrica

Marcelo Bielsa es un loco encantador. Loco suele ser aquel que toma el camino que nadie escoge, no necesariamente el camino incorrecto, simplemente el alternativo, que a veces lleva a destinos paradisiacos y en otras ocasiones al fracaso más absoluto. Bielsa es de esos pocos que le da la espalda a lo corriente y pretende triunfar a su manera. Por eso cuando se estrella es blanco de todo tipo de críticas pero cuando acierta el respetable se emociona y aplaude, pues resulta encantador ver cómo idealistas vertiginosos consiguen el éxito.
Bielsa es el ataque. Siempre dice que sus equipos tienen que sentirse protagonistas. Y Chile se ha sentido protagonista en las Eliminatorias de Sudáfrica 2010, logrando una clasificación mundialista histórica, después de más de dos Mundiales de ausencia, sumando más puntos que nunca. Chile, venido abajo desde la retirada de Zamorano y Salas, ha resurgido con el ataque a todo gas de Bielsa, con ese sistema atractivo y arrolladizo, un 3-3-1-3 irreverente pero sumamente pegadizo, genuino y casi siempre exitoso.




