
Se le ha puesto la lupa desde el principio pero Fabio Capello tiene demasiado mundo recorrido como para dudar de sus métodos. Un palmarés prácticamente inaudito para sus coetáneos le avala, por mucho que sobre él caigan toda clase de adjetivos peyorativos en referencia al juego que practican sus equipos. Capello asegura victorias y sobre todo transmite mentalidad vencedora a sus hombres. Capello cree en sus posibilidades y se limita a hacer equipos campeones, priorizando siempre el fondo a la forma. Y lo hace maravillosamente bien. Por eso hay que tener mucho cuidado con la Inglaterra del futuro.
No fueron muy buenas las críticas tras su debut oficial en Montjuic contra Andorra. Dos chispazos de Cole le dieron el triunfo a los Pross pero quedaron en el aire algunas dudas. Muchos recriminaron a Capello el hecho de que dejara en el banquillo a David Beckham por el joven Theo Walcott del Arsenal. Sin embargo, la presión del ambiente al italiano le resbala. Y esta noche en Zagreb lo volvió a demostrar, sacando de la partida al avispado centrocampista y volviendo a dejar en el banco al que fuera su jugador en el Madrid. Además, le dio la titularidad, lógicamente a Cole, y a Heskey. La apuesta no le pudo salir mejor.







