
Jamie Carragher, defensa del Liverpool curtido en mil batallas, puso el debate sobre la mesa hace algunas semanas: ¿es lícito que las selecciones puedan contratar entrenadores extranjeros? Carragher criticó que la selección inglesa esté dirigida por el italiano Fabio Capello y no por un técnico británico, considerando una trampa la permisividad de la norma referente a los seleccionadores, y lo cierto es que razones y argumentos no le faltan al central del Liverpool. Si el fútbol de selecciones enfrenta a combinados que representan lo más granado del panorama nacional, el seleccionador no debería ser una excepción. Con matices, eso sí.
“Es como si nuestros porteros no son lo bastante buenos y traemos a Buffon de Italia, o a otro cualquiera” esgrime Carragher al ser cuestionado por el asunto. El futbolista red, que dejó la selección tras un Mundial de Sudáfrica donde Inglaterra no hizo un buen papel bajo las órdenes de Capello, afirma que los entrenadores ingleses deberían tener una oportunidad a pesar de que Steve McClaren no hizo un buen papel en la selección o que hayan sido los preparadores foráneos como Ferguson, Mourinho o Benítez los que hayan triunfado en la Premier y en Europa en los últimos años.









