
España está salpicada por un aura de victoria que parece hacerla invencible. Anoche en Estambul quizás lo más justo hubiera sido un empate, porque si bien es cierto que la selección al final del encuentro buscó más la puerta que su rival, también es verdad que con el 1-0 a favor los turcos rozaron varias veces el segundo. En cualquier caso, lo que quedó claro es que el conjunto que dirige Vicente del Bosque, además de buen fútbol, que en este caso exhibió sólo a ratos, tiene carácter y raza de campeón… Partidos como el del Alí Samí Yen sólo los ganan los equipos que están tocados por la gloria del triunfo.
Me gustó el comienzo de España. El equipo contrarrestó el ambiente infernal como mejor sabe, jugando a fútbol, tocando sin desesperar y generando ocasiones. Riera y Torres estuvieron cerca de lograr el primero y las internadas de Silva fueron constantes Pero entonces llegó el gol de Senturk por un error de los centrales y el guión cambio. España se desdibujó y Turquía se hizo dueña de la situación. En la reanudación el partido volvió a igualarse un poco más y después del penalti transformado por Xabi Alonso fueron los españoles los que más y mejor buscaron puerta contraria, ante un combinado local ciertamente desfondado que fue echándose atrás y dando por bueno el empate. El tanto de la victoria llegó con una gran jugada de Güiza que culminó Riera.





