
Un mundial es una competición distinta que tiene sus propias reglas, en el mayor galardón del mundo del fútbol no vale la regularidad ni cuenta todo lo hecho anteriormente, es únicamente un mes de competición en el que un mal día te puede dejar fuera a pesar de haber completado una brillante fase de clasificación y en el que el estado de forma tras una temporada cargada de partidos puede ser clave. Sudamérica es el mejor ejemplo tras ver cómo Uruguay, la última selección que reservó su billete para Sudáfrica, ha sido la que más relevante papel ha desempeñado en la cita mundialista.
Son muchos los factores que pueden determinar una actuación mundialista pero la casualidad y el azar no es uno de ellos, el trabajo bien hecho y la disciplina sí son en cambio representantes del éxito, y Tabárez lo sabe. La Celeste ha concluido con un merecido cuarto puesto en base a un equipo sólido en defensa, con un centro del campo férreo y trabajador y una delantera de muchos quilates formada por el mejor jugador del mundial, Forlán, y un Luis Súarez que se ha consagrado definitivamente tras una campaña repleta de goles en el Ajax.






