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	<title>Notas de Fútbol</title>
	<link>http://www.notasdefutbol.com</link>
	<description>Weblog colectivo dedicado al mundo del fútbol y todo lo que le rodea.</description>
	<pubDate>Tue, 26 Feb 2008 00:17:59 GMT</pubDate>
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      <title><![CDATA[Recordando a “los potros” de Mönchengladbach]]></title>
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      <pubDate>Tue, 26 Feb 2008 00:17:59 GMT</pubDate>
      <author>Enrique Vaquerizo</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="centro" id=image10781 alt=Borussia src="http://img.notasdefutbol.com/2008/02/Borussia.jpg" /></p>

	<p>La Bundesliga ha sido asociada tradicionalmente al feudo particular del Bayern de Munich. Año tras año, el gigante bávaro domina a placer el campeonato. Los rivales deben esperar las crisis del ogro para alterar el orden establecido, como el Stuttgart la temporada pasada. Durante los últimos quince años, tan sólo el Borussia de Dortmund, con el inolvidable equipo de los <strong>Riedle</strong>, <strong>Möller</strong> y <strong>Sammer</strong>, ha logrado pegar un zarpazo en Europa. Sin embargo, hubo un tiempo en que no sólo el Bayern defendía el orgullo germánico.</p>

	<p>El segundo equipo por palmarés de la Bundesliga no es el Borussia de Dortmund, el Werder Bremen o el Kaiserslautern. En estos momentos, se debate en el purgatorio de la segunda división, pertenece a una ciudad de apenas doscientos mil habitantes, y hace treinta años que no gana nada relevante. El segundo equipo más importante de Alemania es un Borussia menos conocido que los amarillos de Dortmund. Sin embargo, a mediados de los 70 <strong>conjuntaron un grupo de ensueño que maravilló Europa desde la pequeña ciudad de Mönchengladbach</strong>.</p>

	<p>A pesar de su creación en 1900, el Borussia de Mönchengladbach no asomaría por la Bundesliga hasta 1965. En apenas cinco años, el equipo transformaría radicalmente el pasaje del fútbol alemán. Como responsable aparece la figura del técnico <strong>Weisweller</strong>, de su mano debutó en el equipo <strong>una joven generación de jugadores conocidos como “los potros” por su juventud</strong>. Treinta años después los nombres de todos ellos aparecen grabados con letras de oro en la historia del fútbol teutón.<a name="more"></a></p>

	<p>En la nómina de aquel equipo tres jugadores que han dejado huella en el fútbol español en general y en el Real Madrid en particular. <strong> Jupp Heynckes</strong>, era el extremo izquierda y líder espiritual de aquel equipo, todo potencia y habilidad. <strong>Netzer</strong> constituía la calidad anárquica de esos talentos anárquicos que a veces regala el fútbol alemán y que parecen rebelarse contra sus señas de identidad. En la línea de jugadores como Schuster o Effenberg, Netzer “la calculadora alemana” representaba el cerebro y la sutileza. Las señas puramente germánicas las marcaba Verti Vogts, el mejor lateral diestro de la época. Junto a ellos, un imberbe <strong>Stielike</strong> (santo y seña del madridismo unos años después), ponía el entusiasmo y el descaro, y los daneses Jensen y <a href="http://www.notasdefutbol.com/2008/02/19-allan-simonsen-erase-un-pequeno-demonio-a-la-cal-pegado">Simonsen</a>, la clase arriba. Otros componentes de la Alemania ganadora del mundial 74, como <strong>Wimmer</strong> o <strong>Bonhof</strong>. En suma, un auténtico equipazo.</p>

	<p>Las ligas del 69 y el 70 irían a parar a una Mönchengladbach que apenas daba crédito a lo que veía. <strong>Los años siguientes estuvieron marcados por el despertar del león bávaro</strong>. En Munich contaban con un jovencísimo portero llamado Sepp Maier, la máxima expresión de la voracidad goleadora, Torpedo Müller, Hoeness y el gran <strong>Beckenbauer</strong>. Dos colosos enfrentados mano a mano en Alemania. Similares niveles de calidad pero mucho mayor oportunismo histórico en Munich. Del 71 al 74 serían los años del Bayern en Alemania, tres bundesligas como saldo para el gran Beckenbauer. Cuando Heynckes y compañía alcanzaron su plenitud y dominaron en Alemania del 75 al 77, en Munich se contragolpeaba con la irrupción en el panorama europeo y la conquista de tres Copas de Europa consecutivas. En Mönchengladbach se contentaban con dos copas de la UEFA, premio nada menor dada la dificultad de la competición en aquel momento. El fútbol alemán asolaba Europa.</p>

	<p>En este duelo de egos a punto estuvo el Borussia de decir la última palabra. <strong>En 1977 llegaba la oportunidad soñada</strong>. Ya con <strong>Udo Lattek</strong> en el  banquillo, se enfrentaban en la final a otro equipo destinado a hacer historia. Tras los Beatles, otro grupo de melenudos con <strong>Keegan</strong> a la cabeza llenaba de gloria a la fría e industrial Liverpool. El 3-1 final acababa con el Borussia y precipitaba la diáspora de sus mejores jugadores.</p>

	<p>Así, aplastado por dos mitos como el Bayern de Beckenbauer y el Liverpool de Keegan, ha llegado muerto hasta nosotros el recuerdo de un grandísimo equipo, “los potros” de Mönchengladbach. <strong>Treinta años después, el club intenta al menos recuperar un lugar en la Bundesliga</strong>, mientras vive de los recuerdos de un pasado brillante pero efímero. Como el Nottingham Forest o el Saint Etienne, sueños de grandeza de ciudades pequeñas que vivieron su momento de gloria cuando el fútbol y el capital aún dejaban un resquicio a los milagros. </p>

	<p>Más información | <a href="http://www.futbolfactory.futbolweb.net/index.php?ff=historicos&#38;f2=00001&#38;idjugador=208">Futbol factory</a><br />
En NdF | <a href="http://www.notasdefutbol.com/2007/05/23-las-finales-del-liverpool-finales-1977-y-1978-el-doblete-de-paisley-y-el-comienzo-de-la-leyenda">El doblete de Paisley y el comienzo de la leyenda</a></p>


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      <title><![CDATA[Allan Simonsen, erase un  pequeño demonio a la cal pegado]]></title>
      <link>http://www.notasdefutbol.com/2008/02/19-allan-simonsen-erase-un-pequeno-demonio-a-la-cal-pegado</link>
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      <pubDate>Tue, 19 Feb 2008 01:14:08 GMT</pubDate>
      <author>Enrique Vaquerizo</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="izquierda" id=image10708 alt=simonsen src="http://img.notasdefutbol.com/2008/02/simonsen1.jpg" />Siguiendo con la <a href="http://www.notasdefutbol.com/2008/02/14-belanov-recordando-al-cohete-de-odessa">entrada sobre Belanov y la serie de post dedicada a los balones de oro</a>, que pese a ser grandes jugadores han llegado hasta nuestros días con su  recuerdo cubierto de musgo, hablaremos esta semana de <strong>Allan Simonsen</strong>. Un diminuto y genial danés que creció y asombró a Europa junto a un equipo que alcanzaría momentos sublimes, el <strong>Borussia Mönchengladbach</strong>. En el recuerdo quedará como el primer exponente de un pequeño país que ha regalado al fútbol nombres como los hermanos <strong>Laudrup</strong>, <strong>Smeichel</strong> u <strong>Olsen</strong>. Sin duda, un gran jugador.</p>

	<p>Su nombre y procedencia evocan irremediablemente a uno de esos tanques que pueblan el ataque de los equipos nórdicos, capaces de aguantar el balón de espaldas, frente a un toro, y rematar un yunque. Nada más lejos de la realidad, <strong>Simonsen apenas levantaba 1,65 metros del suelo</strong>, <strong>piernas cortas e ingenio descomunal</strong>, esos eran los factores distintivos de este pequeño y escurridizo extremo .<a name="more"></a></p>

	<p>Empezaría a romper cinturas en el modesto Vejle danés, pero pronto la intercesión de uno de los ilustres emigrados daneses en la Bundesliga, Henning Jensen, haría que los responsables del Borussia Mönchengladbach se fijasen en él. Simonsen aterrizaría en el equipo en el momento adecuado. <strong>Los setenta constituyen la eclosión por excelencia del fútbol alemán</strong>. Las gestas de <strong>Beckenbauer</strong> y <strong>Müller</strong>, con el Bayern de Munich y la selección, fueron secundadas por otros equipos memorables como el Hamburgo o el propio Mönchengladbach. Empezaba a construirse el mito teutón que un día acuñase <strong>Lineker </strong>en la célebre frase: &#8220;el fútbol es un deporte de once contra once en el que siempre ganan los alemanes&#8221;.</p>

	<p>En el Borussia, un solista de la categoría de Simonsen encontró por fin bajo, bateria y teclados de nivel para acompañarle. <strong>Stielike</strong>, <strong>Netzer</strong> o <strong>Heynckes</strong>, palabras mayores en la historia del fútbol europeo. En su haber dos copas de la UEFA y el antecedente del extremo vertical y habilidoso que tanto se pondría de moda en los ochenta. En <strong>1977 se alzaba merecidamente con el Balón de Oro</strong> por delante de dos mitos como <strong>Keegan</strong> (que hacía historia en otro equipo alemán como el Hamburgo), y <strong>Michel Platini</strong>.</p>

	<p>La habilidad de Núñez para fichar a los cracks más rutilantes, trasladaban las fintas del pequeño danés <strong>al Camp Nou en 1979</strong>. Junto a él, <strong>Krankl</strong>, <strong>Quini</strong>, <strong>el Lobo Carrasco</strong> o <strong>Schuster</strong>. Simonsen fue de inmediato recibido como un auténtico ídolo por la afición barcelonista que lo bautizó como “Simonet”. Su juego pegado a la cal encandiló al Camp Nou, acostumbrado a salivar cuando veía un extremo de enjundia. <strong>Su periplo como barcelonista fue agridulce</strong>, consiguió la Recopa del 82 pero en la liga se encontró por dos años consecutivos con la mejor Real Sociedad de la historia y la figura imponente de <strong>Arconada</strong>. Apenas tres años después de su llegada, Simonsen dejaba paso al nuevo capricho de Núñez, un chaval procedente de un arrabal de Buenos Aires que había convulsionado la liga argentina, Diego Armando Maradona.</p>

	<p>La carrera del genio danés iniciaba ya su ocaso. Paso efímero por el Charlton y vuelta al hogar con el Vejle. Aún tendría tiempo de ser conservado como reliquia, en una nueva y poderosa generación que surgía de las brumas de Copenhague. La dinamita roja asombraba al mundo, y un imberbe <strong>Michael Laudrup</strong>, tenía el privilegio de ver correr pegado a la cal a la historia viva del fútbol danés.</p>

	<p>Más información| <a href="http://www.futbolfactory.futbolweb.net/index.php?ff=historicos&#38;f2=00001&#38;idjugador=136">Fútbol factory</a></p>


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