Lo que vais a ver no se trata de un golazo inaudito, de un regate imposible, de una parada improbable o de una estética espuela. Tampoco veréis a Messi, Cristiano Ronaldo ni Falcao. Qué va. Era la liga suiza y se disputaba el encuentro entre el Young Boys y el Sion, en ese partido estaba Gattuso defendiendo la camiseta de los segundos y ya sabéis que cuando Rhino se pone a la tarea las medias tintas no tienen lugar. No se le ocurrió otra cosa a un rival que hacer una fea entrada a un compañero suyo (que creo que daba para roja), por ahí pasaba el italiano y el árbitro ya tenía la tarjeta amarilla en mano, pero para Gattuso no hay un segundo que perder y aquello le había parecido en exceso inapropiado, así que no dudó en arrebatarle la tarjeta al señor colegiado y encargarse él mismo de mostrársela al merecido amonestado a la vez que no ocultaba su enfado y malestar. Siempre fue así. El árbitro, patidifuso, no pudo sino sonreír ante lo que había presenciado y le mostró la tarjeta al futbolista de los Young Boys. ¿Para qué? ya se la había enseñado Gattuso.
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