
Hay un gol que lo define. Lo hizo el pasado 29 de agosto en Celtic Park. Bajó un balón por arriba, en el área chica, rodeado por tres contrarios, y le pegó sin contemplaciones de primeras adentro, dejando a los escoceses con la cara partida. Quizás no fue un gol bello o estético, pero sí reflejó el tremendo poderío de un delantero que semana tras semana va sonando con más fuerza para el Real Madrid. Hablamos del ruso Roman Pavlyuchenko.
Es uno de esos rubios bálticos que tienen cara asustadiza que sin embargo infunde terror cuando salta a un terreno de juego. Espigado, con 1,90 y piernas largas, lleva siendo durante los dos últimos años el mejor delantero sin discusión en el campeonato ruso, convirtiéndose en héroe nacional el pasado mes de octubre al hacer un histórico doblete ante Inglaterra, que fue clave para la clasificación rusa para la Eurocopa.



