
La Liga holandesa tuvo el domingo un desenlace de esos frenéticos. Uno, que en caso de seguir así nuestro campeonato, se repetirá por estos lares. Y es que Twente y Ajax se jugaban, en la última jornada, el título de campeón. Separados por un punto a favor del primero, jugaron a la misma hora y aunque por primera vez en su historia el equipo dirigido por Steve McClaren se llevó la Eredivisie, durante algunos minutos, y de forma fugaz, ese título perteneció a los de Amsterdam.
Los 35 goles en 35 jornadas de Luis Suárez no sirvieron para que el Ajax alcanzase el título. Tampoco la friolera de 106 dianas a favor. El Twente, con poco más de la pitad (63), no dejó escapar un campeonato que desde el inicio siempre tuvo a favor. Primero luchando contra un PSV que se desinfló en el tramo final y después con un Ajax que nunca bajó la guardia. Pero lo cierto es que en la 34ª jornada no falló porque sabía que dependía de sí mismo y levantó, entre euforia y locura, la ensaladera de campeón.
La tarde comenzó emocionante. Y es que el Ajax, que se enfrentaba al NEC Nimega, se avanzó en el marcador gracias al de siempre, Luis Suárez, que firmó dos (0-4). La presión, pues se colaba en el techo del Twente, que se enteraba del tanto del rival al mismo tiempo que uno de los futbolistas del NAC Breda, era expulsado, de manera que los de McClaren se ponían en ventaja numérica y poco después, también en el marcador gracias al tanto del costarricense Bryan Ruiz. El campeonato volvía a ser rojo y ya no dejaría de serlo porque Stoch sentenciaría (0-2).



