El tortuoso camino de Sudáfrica
Las noticias que llegan acerca de cómo están marchando los preparativos en el país que albergará el próximo Mundial del 2010 son poco alentadores, sobre todo para aquellos que como yo están cansados de que se asocie siempre al continente africano con la corrupción, las luchas intestinas por el control de materias primas o piedras preciosas y, en definitiva, de la poca esperanza sobre la capacidad organizativa de un país del continente negro.
Sudáfrica se está encontrando con importantes reveses en su andadura hacia la Copa del Mundo. Cuando faltan ya 500 días para el inicio, los costes del evento han ascendido a los 9 billones de euros, cuatro veces más de los costes que se habían estimado a causa de la subida de los costes y la creciente debilidad de la mondeda sudafricana que ha hecho más cara la importación de cemento, acero y otro material imprescindible. Con ese dinero ya gastado, los cuatro estadios que deberían haberse acabado en diciembre del año pasado están a medias y los otros seis aún están más rezagados.


Ya se realizó el sorteo para designar los grupos para la clasificación para el 

