
Contra Holanda recibió una dolorosa goleada, humillante incluso. A Donadoni le llovieron las críticas por todos los flancos. Ante Rumanía estuvo varias veces contra las cuerdas, hasta el punto de que Buffon tuvo que erigirse en héroe para robarle desde los once metros el gol soñado a Mutu, que podía haber dejado a los transalpinos fuera de juego. Pero Italia nunca dice jamás, la palabra imposible no existe para sus futbolistas y lo que parecía un sueño cuando la competición se les enrevesaba ante los de Víctor Piturca se acabó convirtiendo en una realidad tangible con la victoria de esta noche ante Francia, al más puro estilo azurro, ganado con un momento de lucidez de uno de sus cracks y una pizca de suerte.
Lo cierto es que esta noche los franceses no tuvieron nada de cara. Nada más comenzar se les lesiona su jugador más enchufado, Ribery. Poco más tarde aparece Luca Toni, que le estaba ganando cada vez que le daba la gana la partida a un inofensivo Abidal. El tanque italiano pinchó un pase largo de forma espectacular dentro del área y fue claramente derribado por detrás por Abidal. Penalti, expulsión y lanzamiento inapelable de Pirlo. Gracias a una genialidad de Toni la contienda quedaba totalmente desequilibrada. Con el 1-0 comenzó la exhibición del ariete del Bayern, que lo hacía todo bien salvo matar el cuero en el fondo de las mallas en las varias ocasiones que se le presentaban. Diez minutos tardaron los galos en recuperarse del golpe, pero entonces Francia sacó a relucir su coraje, la casta que sólo tienen los campeones. Benzemá se echó al equipo a sus espaldas y Henry contribuyó a la causa. Los de Doménech buscaron el empate con decisión sin suerte, ante los siempre bien organizados transalpinos con un De Rossi monumental.



