
El 2010 será sin duda subrayado en el calendario de la historia atlética por el aficionado rojiblanco. No con la trascendencia de los tiempos de Luis Aragonés y Gárate, tampoco como el año del doblete en el que la liga volvió a orillas del Manzanares, pero sí fue el año en el que el Atlético volvió a levantar un título, el año en el que el Vicente Calderón volvió a sentirse un grande.
No fueron tres porque el Sevilla se lo impidió en la final de Copa, pero como si de una jugada del destino se tratase las alegrías volvieron por partida doble. Si en aquella ocasión el doblete significó la hegemonía en las competiciones domésticas, en este 2010 que se nos va el dominio fue en el continente europeo donde los títulos se resistían desde el lejano 1962 cuando se alzó la extinta Recopa. Sí se ganaría la Intercontinental en el 74 tras aquella final perdida ante el Bayern en la que ya tenían un asa de la copa en la mano. Tras ser eliminado de la Champions, el Atlético llegó a la final de la Europa League tras eliminar al Galatasaray, al Sporting de Lisboa, al Valencia en un reñido duelo y al Liverpool de Benítez.



Ausencias. Tanto en un bando como en otro hubieron destacadas ausencias. En el Liverpool, uno de los mejores futbolistas que cuenta la plantilla de Rafa Benítez, el catalán Luis García, no disputó la final porque todavía se está recuperando de 

