
Ganaron muchas batallas en sus clubes y cada domingo eran ídolos para sus aficiones, pero la espina clavada de sus carreras lleva el color rojo de la selección española. De entre los buenos, los mejores recibían su premio en forma de rueda de prensa donde el seleccionador nacional pronunciaba su nombre para defender la camiseta internacional. En mayor o menor medida, ellos también escucharon la llamada, pero no lograron asentarse y repetir las hazañas alcanzadas en sus clubes. He aquí el nombre de aquellos (algunos) que no serán incluidos en las crónicas de oro de la selección.
Paco Buyo (Real Madrid y Sevilla, entre otros)
Bajito para ser portero, ágil como pocos y comparado con Schwarzenegger. Paco Buyo fue siete veces internacional a lo largo de su dilatada carrera, siendo el guardameta del ilustre y polémico 12-1 a Malta. Se dice que ese uno (en el que no tuvo la culpa) le cerró las puertas de la selección, aunque Arconada y Zubizarreta tuvieron también algo que ver. No obstante, su buen hacer en la meta madridista, donde superó la pujanza de jóvenes como Cañizares, animaba a la afición a pedir su presencia en una selección donde Clemente confiaba ciegamente en Zubizarreta, completamente antagónico al estilo del de Betanzos.








