
Para mi sorpresa, finalmente el Tribunal de Arbitraje Deportivo ha dado la razón al FC Barcelona, al Werder Bremen y al Schalke 04, en su lucha contra la FIFA y el COI para no verse en la obligación de liberar a sus jugadores Messi, Diego y Rafinha, para disputar la competición de los JJOO. Sinceramente no lo esperaba, porque no sólo incluye en el mismo paquete a jugadores sub23 y no sub 23, sino que supone sentar un precedente cuando se dispute la Copa de África, por poner un ejemplo, en plena competición liguera y los clubes se puedan negar a que sus jugadores se marchen a jugar con sus selecciones esta competición. Y digo yo, ¿qué pasa con la opinión de los futbolistas?
La decisión del TAS hay que respetarla, que para eso existe este organismo (aunque la AFA tenga pensado recurrir el fallo, al que se debería unir la FIFA, que en ese caso sentaría otro precedente), ¿pero hay que compartirlo? Los puntos de vista serán infinitos, pero mi posición es clara: fuera de lo que piensen clubes, organismos deportivos y federaciones, me importa lo que tengan que decir los jugadores, que es evidente quieren jugar la competición. Si se les reclamaba su vuelta, ellos se mostrarán en rebeldía. Si los clubes exigen a la FIFA que los sancione, seguramente no querrán a volver a jugar con sus equipos y forzarán su marcha. ¿Qué hara el Barça con respecto a su estrella, una vez que sabe el rival que le ha tocado en la ronda previa de Champions? Y para presionar, Messi ya ha decidido quedarse en Pekín, por encima de la opinión final del club.
La patata caliente está en el tejado de Laporta, que haga lo que haga tendrá que lidiar con una decisión polémica, pese haberle dado la razón. Desconozco si sus miras iban más allá del caso Messi, pero lo único claro en todo esto, es que en el mundo de ese negocio llamado fútbol, los jugadores y las competiciones internacionales importan poco o nada. Sinceramente, más le interesaría al COI quitar el fútbol como deporte olímpico. Así, a las bravas.
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